Tags

Related Posts

Share This

¡Atención intruso!

PuertaComplicado, a la vez que delicado. Creo que éstas son las palabras que mejor definen la cuestión del intrusismo. No creo que éste sea un tema que sea ajeno a nadie o que le deje frío, por lo menos en nuestro ámbito. Es muy común que entre nuestros/as compañeros/as de trabajo haya personas tituladas en educación social, pero también lo es que las haya en psicología, trabajo social, pedagogía, etc…

Yo he hablado muchas veces sobre este tema con mis compañeros/as y, por un lado, llegábamos a la conclusión de que, más importante que la titulación, era la capacidad del profesional, es decir, que se cumplan correctamente las funciones que se requirieran.

En este sentido, es obligado señalar que he conocido educadores-psicólogos o educadores-trabajadores sociales que son muy competentes y educadores sociales, así, a secas, con la pertinente titulación, que estaban perdidos/as en su trabajo.

Pero, si nos quedásemos tan sólo con esta parte del análisis, no haríamos justicia a la realidad. Porque este razonamiento es de ida y vuelta, es decir, que si un profesional que no tiene la titulación de educación social puede ser competente para trabajar como tal, a la inversa también debería ser posible. De este modo, un/a educador/a social podría optar a un puesto de trabajador/a social si se mostrase capaz.

En principio, la lógica es aplastante, pero aterrizando las ideas en la realidad, observamos que no es así, y que un educador no puede acceder a otros puestos profesionales, los tiene vetados. ¿Y por qué no a la inversa?, ¿or qué todos/as no jugamos con las mismas reglas?

En conclusión, señalará que no estoy en contra del intrusismo profesional en la educación social, pero si entramos en este juego, ha de ser de ida y vuelta, para todos y todas y de no ser así, ¿deberíamos cerrar la puerta a los otros profesionales?