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Diario de un Educador: La Entrevista

PasilloDetrás de la puerta, como un conejo en una chistera, apareció una pequeña figura de cara insulsa, seria, vacía. Sin decir palabra, alzó su brazo derecho y me señalo el fondo del pasillo. Allí, entreabierta, me esperaba la segunda puerta, ¿Qué, quién me encontraría tras élla? Volví a coger aire, haciendo buena cuenta del nudo en mi garganta. Paso a paso, casi como un viejo con su taca-taca, me acerqué a esa rendija de luz de unos veinte centímetros, alcé los nudillos y aporreé ligeramente la hueca madera…

– ¡Pasa! – dijo una voz masculina.

Y allí estaba al fin, frente a dos hombres de unos treintaytantos, que me invitaron a sentarme amablemente, sonriente uno, serio el otro, revisando unos papeles con cara meditabunda.

- Alex Torre… supongo – extendiéndome la mano.
– Así es – estrechándosela, seca, ligeramente cálida.
– ¿Has traído tu curriculum?.
– Si, aquí lo tiene.

Abrió la carpeta y por unos instantes sus ojos recorrieron los trazos negros de izquierda a derecha sin rebelar un atisbo de emoción. A continuación, se lo deslizó a su compañero que pasó de los papeles que ojeaba a los míos, sin coma o punto y aparte, como si fuera más de lo mismo.

– Por cierto, me llamo José y mi compañero Javi; somos los socios fundadores de Educom. Me imagino que ya te habrán explicado en qué consiste más o menos el trabajo.
– Bueno, sí, la verdad es que sí…, aunque, no, no del todo – temblándome la voz.
– No te voy a engañar, las condiciones no son “maravillosas” (ya me lo esperaba), pero el trabajo te brindará una buena experiencia para aprender. En Educom, pensamos que atender los comedores no es sólo dar de comer a los chavales, por ello llevamos una programación de talleres y una coordinación constante. Respecto al contrato, sería de 13 horas a la semana, dos y media por día, que se dedican al comedor, recreo y talleres, y media hora a la semana para la preparación de materiales y coordinación, ¿alguna duda?
– La verdad, es que…, bueno…, pues (¡arranca de una vez!)…, y las condiciones… – ahora fue el otro tipo el que me contestó con tono desganado.
– El contrato es como educador infantil. Hace poco conseguimos que figurará como tal, y no como monitor; en este sentido hemos mejorado, si quieres saber más detalles, el día que firmemos el contrato, lo lees y nos comentas.
– Que, qué nos dices, – otra vez Jose – la verdad es que tienes unas compañeras muy majas, seguro que vas a estar muy a gusto; Josu, uno de los educadores, no para de alabar lo bien que está. Por cierto, he visto que tienes experiencia en grupos de tiempo libre, ¿Qué tipo de talleres sabrías hacer?
– Eh, pues, un poco de todo: malabares, caretas, murales… no sé…
– Y qué me dices del rol, ¿no sabrás jugar a esos juegos? Un antiguo monitor trabajaba con ellos a través de esos juegos y les atraían mucho.
– Pues sí, sí he jugado y supongo que podría organizar un taller utilizando un juego de rol que tengo (creo que sólo he jugado una vez)
– ¡Estupendo, ya veras que bien encajas!, ¿qué te parece quedar la semana que viene para firmar el contrato, mismo sitio, misma hora?

Después de un silencio, en el que me sentí como un espectador de una escena ajena, me oí decir: “De acuerdo”.

– Bueno, entonces nos vemos el martes Alex, y ¡bienvenido a Educom! Espero que tengas una experiencia más que interesante entre nosotros.

Me levanté de la silla un poco desorientado, tuve que apoyar mi brazo en el respaldo, me despedí con un hasta el martes y José se despidió con una sonrisa mientras que Javi seguía en su mundo de papeles, ausente.

Dejé las dos puertas atrás, la rendija de luz, el conserje, mi currículum, el taca-taca…, pero no así el nudo en la garganta, ¡no había preguntado cuánto me iban a pagar!, entre los nervios, que José no paraba de hablar y…, bueno, ya leería el contrato con detenimiento, ¡qué patán!

Al final, no había sido para tanto, prácticamente no me habían preguntado nada. Es como si me intentaran convencer para aceptar el trabajo y no a la inversa, no sé yo, no me olía muy bien.

Sonó el móvil, número oculto, ¿quién sería?

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