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Conflicto

ConflictoLa palabra conflicto nos da miedo. Reconozcámoslo. Siempre o casi siempre la usamos calificando con ella situaciones negativas o asociándola a algo anormal que queremos evitar a toda costa.

Negar esta evidencia sería hipócrita por mi parte. Aún así, sin querer dármelas de apocalíptico, vengo a defender el conflicto como algo connatural, inherente a la propia naturaleza humana y algo que, desgraciadamente, no sabemos gestionar bien.

El conflicto surge en cualquier momento de la vida y, en muchos casos, gracias al mismo avanzamos como personas y seres humanos.

La clave radica en saber gestionarlo. La clave radica en que nosotras y nosotros, como Educadores Sociales, debemos enseñar a nuestras familias, jóvenes, colectivos de todo tipo y a todo el largo etcétera que abarca nuestra profesión a enfrentarse a él de una forma adecuada, no reforzar que se siga evitando.

La gestión pasa por entenderlo y verlo. Una de las primeras técnicas que aprendí trabajando con grupos de adolescentes fue la de generalizar el conflicto. Si un chaval o chavala estaba teniendo un comportamiento disruptivo en el seno del propio grupo, yo trataba de provocar o canalizar este comportamiento como un conflicto que afectaba a todo el conjunto.

Es decir, el clásico y manido “mientras Fulanito no ceje en su empeño de dejar de cantar mientras los demás hablan, nadie saldrá a comprar chucherías…” (perdón por el ejemplo, sé que puede haber sido un poco cutre)… Bueno, más menos lo pilláis o lo recordáis, ¿no?

Sí, y sé que en estos casos muchos chavales te pueden saltar con un rebote clásico en el que defiendan que ellos o ellas digan que no han hecho nada y quen no se merecen ese castigo… Pero aquí lo que se pretende es el bien común y, para ello, hay que implicarse, coger el toro por los cuernos y capear con el conflicto.

Unidos y a través de buenas formas (llámense diálogo, debate,…) Fulanito dejará de cantar.

En fin, no sé, más o menos esto quería exponer, más que nada porque me apetecía agradecer a toda la gente que trabaja en el ámbito de la Educación por la Paz que ellas y ellos me hayan hecho conceptualizar así la dichosa palabrita, de forma que ahora no la veo tan negativa.

Por cierto, ojalá determinados mandamases comenzarán a interiorizar el conflicto desde este punto de vista.