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Educador@s en los Institutos

Imagen de un institutoHace ya unos meses, nuestro amigo Lucce, nos hablaba de los y las educadoras en las aulas y se refería a que en Extremadura tenía entendido que se había llevado a cabo alguna iniciativa en este sentido.

A colación de esta cuestión, el otro día llegó a mis manos un articulo en él que se desarrollaba este tema bajo el título “Un nuevo profesional en los IES de Extremadura: el educador social”.

En el mismo, se habla de la experiencia extremeña, que lleva realizándose desde septiembre del 2002. En este sentido, el educador se ubicaría en el departamento de Orientación y colaboraría estrechamente con el departamento de Actividades Complementarias y Extraescolares.

Por otro lado, se quiere trasladar la idea de que las funciones que asume el educador o educadora vienen condicionadas en gran medida por el centro educativo en el que se ubica, habiendo gran diversidad en las competencias que se le atribuyen. De este modo, podemos señalar algunas de las más destacadas:

  • Participa en el Plan de Acción Tutorial, concretamente en lo referente a la prevención y resolución de conflictos, educación para la salud, prevención de la violencia contra las mujeres, igualdad de oportunidades o el desarrollo de habilidades sociales.
  • Participa en los programas de formación de padres y madres.
  • Detecta y previene los factores de riesgo que puedan derivar en situaciones socioeducativas desfavorables y media en conflictos escolares.
  • Diseña actuaciones y vela por la convivencia escolar implicando a los distintos sectores de la comunidad educativa y a ésta con el entorno social.
  • Colabora en la prevención y control del absentismo escolar.
  • Se encarga de la recepción del alumnado usuario del transporte escolar.

Para finalizar, destacaría que como bien recoge dicho artículo, el hecho de no tener “docencia directa”, posibilita que el o la educadora tenga una mayor flexibilidad para coordinarse y colaborar con los diferentes sectores y ofrece la posibilidad de brindar una atención más individualizada, mejorando el clima de convivencia entre la comunidad educativa.

Una vez leído el artículo, uno tiene la sensación de que la definición de la figura del educador o educadora en un IES, no queda suficientemente clara. Por un lado, me parece muy importante la función que se le atribuye como mediador y como formador, sobre todo en lo referente a materias trasversales del currículo, que suelen ser las que más cojas se dejan.

Por otro lado, no estoy de acuerdo en un par de funciones, que me parece que desvirtúan y diluyen esa figura.

El hecho de tener que participar en el control tanto del absentismo escolar como de las incidencias acaecidas en el transporte escolar, pueden llevar a ver nuestra figura como un “cuidador” que con todos mis respetos, no es una función propia de un educador y que puede llevar a estigmatizaciones, viendo el alumnado dicha figura como un “controlador” y en consecuencia, perdiéndose así la esencia de nuestra función como mediadores.

De este modo, y basándome en mi experiencia en centros educativos, tengo claro, que nuestro cliente y nuestra prioridad dentro de la mediación debería ser el alumnado, generando puentes de comunicación entre este colectivo, el profesorado y los demás miembros de la comunidad educativa. No me parece apropiado que el educador o educadora participe, aunque sea de soslayo, en labores de control. Insisto, esa no debe ser su función.

Por último, quiero señalar el reto que en mi opinión, es el más complicado al que el educador o educadora ubicada en un centro educativo deberá hacer frente; ¿Cómo integrarse en el centro educativo sin que se le estigmatice o se le identifique con un colectivo u otro? Es decir ¿Cómo ser un puente equidistante entre las diferentes orillas de la comunidad educativa?

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