Tags

Related Posts

Share This

Educador vs Educadora

Educador vs EducadoraEducación Social. Hasta la fecha, ha sido una carrera eminentemente femenina. Recuerdo que en listas pasábamos de 120 y los chicos apenas superábamos los 20.

En tal situación, lo más fácil sería caer en la broma fácil de pensar: “¡Qué listos éstos por elegir está carrera!”. Pero, más allá de la charla de cafetería y el chascarrillo de pasillo, la realidad con respecto al género, que se observa en nuestra profesión, tiene unas consecuencias que pueden ser preocupantes, sobre todo para el sector femenino.

A vueltas con la pareja educativa.

No son pocos los trabajos en los que se requiere tanto una figura masculina como una femenina, ya que se supone, no sin cierto poso de razón, que es positivo para los y las chavalas tener referencias de ambos sexos.

El problema, de una lógica aplastante por otro lado, surge cuando a la hora de buscar un empleo, la solicitud de chicos educadores está a la par de la de chicas educadoras ya que la “cantera” de chicos es muy reducida.

Siendo así, se pueden dar múltiples situaciones de desigualdad, ya que para un puesto de educadora las exigencias serán mayores, pudiendo elegir entre más, mientras que en el caso de los educadores, debido a la escasez de estos últimos, se pasarán por alto muchas más cosas.

Puede incluso ocurrir que, en una de estas hipotéticas parejas educativas, élla, muy capaz, preparada y motivada se encuentre con él, bastante incapaz, despistado y un poco “huevón”.
Ante este panorama, ella tendrá que dirigir el barco si no quiere que se hunda, cuidando de su trabajo y del de su compañero, adoptando, de paso, más el papel de madre que el de educadora.

Para más INRI, nadie se lo reconocerá, incluso se valorará más el trabajo de él, o por lo menos no habrá diferencias de valoración, al contrario que en la realidad.

Incluso, nuestro jefe o jefa, tendrá más miedo de perder a ese educadorcillo antes que a esa EDUCADORA, ya que sudará tinta china hasta encontrar un educador.

Viendo este panorama, no me sorprende que a educadores normalillos, o tirando a malos, o malos, o malísimos no les falte trabajo, o incluso se los rifen, cuando alguna amiga mía, grande persona y sobre todo grande educadora se las ve y se las desea para encontrar un trabajo a tiempo parcial o como otra, que ya ha desistido y vende ropa en un centro comercial.

El problema no tiene fácil solución. Sin embargo, sí les pediría algo a quienes se encarguen de contratar a educadores y educadoras: Pongan en una balanza: en un plato el valor de la pareja educativa y en el otro, el valor de los y las profesionales. Entonces, juzguen que les compensa. No valoren por encima de todo el género, por que no sólo generaran una situación de injusticia con nuestras educadoras, sino también con nuestros usuarios y usuarias…

¡Piénsenlo bien! Educador o Educadora.