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¡A tope con los registros!

Ilustración sobre la calidad¡Llevo media mañana rellenando datos! Desde enero, tengo que dedicar semanalmente un espacio (¿si mis quehaceres me lo permiten?) a registrar mi trabajo.

Hoy en día, está de moda el tema de la “calidad”. En un principio, empezó como un tema exclusivo del mundo netamente empresarial, con cuestiones como la ISO que a quién más a quién menos, le sonará.

De cara a dar prestigio a la labor de entidades del sector social, éstas también han querido subirse al carro de la “calidad”. Y con la “ayuda” de empresas asesoras, han trabajado en la adaptación de los parámetros que marca dicho modelo de “calidad”.

La cuestión, es que dicho modelo está adaptado y nace del mundo empresarial puro, lo cuál repercute en que a veces en la voluntad de adaptarlo al sector social, no queda otro camino que hacerlo con calzador, de forma artificial, forzada. Así, hace ya unos cinco años, una educadora me comentaba lo harta que estaba de rellenar registros. Me explicaba que en alguno de los casos se les podía sacar cierta utilidad, pero que se llevaba a extremos tales, como registrar absolutamente todo, incluso, cuántas veces iban los usuarios al baño. Además, me señalaba que perdía enormes cantidades de tiempo del que no disponía para rellenar y rellenar.

Yo, por entonces, sólo podía imaginar en cierto modo a qué se refería. Hasta que un día, el gerente de mi entidad, anuncio a bombo y platillo que íbamos a iniciar “El Camino Hacia la Eficacia y la Eficiencia”. Sus palabras fueron éstas, pero como se ha ido viendo, el camino es el aludido hacia la “calidad”.

Por un lado, como me comentaba aquella educadora, hay aspectos interesantes, como el disponer de datos de forma rápida para las memorias, pero no acabo de tener claro si al final compensa. Así, todos los viernes dedico al menos una hora a abrir hojas de access, rellenando distintos campos sin pausa. Al final, resulta en cierto modo una tarea automática, lo cuál no quita para que en algunos casos resulte totalmente artificial. De este modo, tenemos que rellenar los mismos campos para todos los proyectos, obviando las diferencias que existen entre los mismos y adaptando los proyectos a la base de datos, o al menos esa es la sensación que me queda con respecto a la base de datos y por extensión a todo el proceso de “Calidad”.

Por último, me gustaría apuntar otra impresión. En lo que voy percibiendo, en la medida que avanzamos en este proceso, el nivel de control va aumentando diametralmente, registrándose nuestros pasos, pudiéndose comparar el trabajo de cada uno y cada una, eso si, sólo desde el punto de vista cuantitativo…

Y yo me pregunto ¿Qué tipo de profesionales se pueden generar desde esta óptica de la “calidad”?

Quizá sea desconfiado, quizá tenga miedo al cambio, quizá me sobrecoja la posibilidad de que aumente el control (que no tiene porque ser negativa), pero mi instinto me dice que este proceso no es bueno para la “calidad” de mi trabajo, que ésta , está en otra parte, en otro lugar que no tiene “Q”, que no tiene “ISO”, que tiene caras, sentimientos y nombres…