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¿Se lo cuento a sus padres?

Una chica pidiendo silencio con el dedoSituaciones hay, en las que nos hayamos en un brete. Os sitúo, un joven con él que trabajáis, os cuenta que está consumiendo cocaína en cantidades importantes con frecuencia diaria, incluso, está empezando a trapichear para pagarse el consumo, no le llega el dinero, cada vez está más delgado y no quiere dejarlo.

Es menor de edad, y tú ves que la escalada es continua y temeraria. En este sentido, piensas que hay que hablar con la familia, pero no sabes cómo hacerlo, el joven confía en ti y te ha pedido expresamente que no le cuentes nada a sus padres y textualmente “sino dejaré de confiar en ti”.

Estás agobiado, te falta el aire, te comes la cabeza en un pensamiento circular que no tiene fin. No quieres perder la relación educativa, quieres que siga confiando en ti, y crees que puedes ayudarle a que asuma el problema que tiene, primero en la dirección de dejarse ayudar y después en el esfuerzo de afrontar su problema.

No has tenido mucha relación con la familia, sabes que el padre trabaja en un almacén mañana y tarde y que la madre trabaja en un proyecto de acompañamiento gracias a una subvención del INEM. No tienes muy buena impresión de ellos y por eso dudas de que hacer. Quizá tú puedas hacer más y si se lo cuentas, igual nadie va a mover un músculo por ayudarle…pero también crees que los padres tienen derecho a saberlo.

Su hijo está en peligro, ¿Cómo actuaríais?

Os propongo este tema de reflexión, porque ya me ha pasado alguna vez y como me consta, que estas situaciones son el pan de cada día del educador y educadora social, me gustaría que compartiésemos diferentes estrategias para afrontar este problema.

¿Se lo cuento? ¿Cuándo y cómo se lo cuento?