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La “utilidad” del diario educativo

Ilustración de un diarioMe acuerdo cuando en segundo de carrera me hablaron por primera vez del diario como herramienta. En concreto, era un requisito de las prácticas realizar dicho diario.

En un principio, te lo presentaban como un medio de reflexión en torno a la práctica en la lógica de la A.R.A (Acción-Reflexión-acción). En él se debía recoger por un lado, lo sucedido en la práctica y por otro la reflexión sobre esa acción y propuestas de mejora.

Dicho así, la verdad es que tiene muy buena pinta, pero una vez que se empieza a trabajar, es una herramienta que suele dejarse de lado, en primer lugar, por el tiempo que requiere y en segundo lugar porque se les da prioridad a otras acciones como por ejemplo; rellenar un registro.

En la dinámica de las entidades que trabajan en el área social, se sigue una tendencia mayoritaria que se centra en la acción más que en la reflexión. Este hecho, responde a que las entidades son frágiles, a que deben responder ante sus acreedores con números, acciones, proyectos, cifras, aval cuantitativo y no cualitativo. Y con esta directriz, no nos ha de extrañar que no haya tiempo para lo cualitativo, para la reflexión, ya que no es una prioridad, ni quizá lo pueda ser.

También es origen de esta tendencia la bambalina política, que con sus no tan invisibles, pero si largos hilos, maneja nuestras entidades a golpe de modesto talonario y las arrastra en su lógica de supervivencia, hacia la justificación de su persistencia por medio de cifras y números que enmascaren con bonitos agasajos el contenido más o menos vacuo de su propuesta.

En esta radiografía de la situación, aún a riesgo de que alguien piense que me he desviado un tanto del tema, está la razón última de que el diario educativo esté en desuso.

Sin embargo, creo que en nuestro sector, debería de haber una reflexión honda en este sentido, en el sentido de la reflexión sobre la acción, en el sentido de invertir más tiempo en herramientas tan útiles y necesarias para la mejora educativa como el Diario Educativo. Para ello, deberíamos unirnos como sector y forzar el cambio de dinámica institucional y trabajar en la generación de una imagen social de nuestro trabajo más unida a la calidad cualitativa que a cifras que se amontonen en la retina.

Como muestra un botón. Os dejo con un fragmento de mi diario de 2º curso, cuando apenas asomaba tímidamente el educador que ahora soy… Leedlo y juzgad vosotros y vosotras mismas si es una herramienta útil o no.

(Hablando sobre la relación con los/as jóvenes)… “En mi opinión, el respeto nace, no de los castigos, del poder, sino del estar ahí, del conocimiento y del respeto mutuo.