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Cursos por Multas

Peine de los VientosEl pasado sábado leía en las páginas de El País que el Ayuntamiento de San Sebastián pretende sustituir las multas económicas que conlleva la tenencia de sustancias estupefacientes por parte de menores, por cursos educativos de carácter preventivo e informativo impartidos por técnicos en drogodependencias.

Esta medida, que ya conocía que se practicaba en otros consistorios, como por ejemplo en el de Portugalete, pretende, entiendo, ir un poco más allá de la medida correctiva a través del castigo y buscar un efecto en los menores más a largo plazo, previniendo e informando sobre los riesgos que conlleva el abuso de drogas.

Lo primero que me surge es pensar qué es lo que van a promocionar en estos menores consumidores los y las responsables de dicha formación. Y lo 2º y quizá donde quiero centrar el debate de este post es si esta alternativa puede ser adecuada o no cara a conseguir que se reduzcan consumos entre los menores de edad, fin último que, con esta medida, persigue el equipo de Odón Elorza.

Lo digo porque si me pongo en el lugar de un chaval que consume habitualmente pues a lo mejor me froto las manos por el hecho de que me libro de pagar 300 pavos y es que ya se sabe que suele doler mucho el bolsillo. Al fin y al cabo, a mis viejos les van a llamar igual y, seguramente, la bronca será la misma e incluso más baja si encima no tienen que soltar la panoja.

Aunque también podemos pensar que a lo mejor a otro chaval le puede interesar pagar la multa y evitarse txapas de cursos que, seguro, se hacen los fines de semana y en los que a mí no me van a convencer de nada porque a mí me gusta fumar porros, así que me da igual lo que me digan. Más de lo que me dicen en casa, en el insti…

Y luego, ¿qué tienen que hacer los formadores para atraer la atención de estos chicos y chicas consumidores?, ¿cómo les vendemos la moto?, ¿realmente extraerán algo de ese curso que van a hacer en vez de pagar la multa?

Comentándolo con mis amigos ellos, en general, se muestran escépticos respecto al sentido de esta medida. Yo, quizá por mi condición de Educador Social, creo en ella. Entiendo algunas de las aristas comentadas anteriormente, pero, sinceramente, considero que siempre puede quedar algo que movilice a estos chavales en esta alternativa formativa, mientras que, por el contrario, tengo claro que de una multa lo único que les va a quedar es un gran mosqueo, un encabronamiento que, a buen seguro, no hará que dejen de fumar porros o de consumir otras sustancias.

En fin, que esa es mi postura al respecto. ¿Cuál es la vuestra?