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Salidas

SalidaHoy he estado de salida, osea, he tenido excursión con mis usuarios y usuarias. Este tipo de actividad es muy clásica o típica dentro de nuestro ámbito laboral, sea con niños y niñas, adolescentes, personas con problemas de adicción, discapacitados, etcétera.

En mi caso son muchas ya les que se acumulan a las espaldas, generalmente casi siempre con adolescentes. Desde esta experiencia se puede decir que existen muchos puntos de vista dependiendo del momento; así, en los momentos o días previos a la actividad, vas encarándola de forma muy positiva ya que, al menos en mi caso, realizar una excursión o visita con mis usuarios me permite salir de la rutina habitual.

Sin embargo, durante la salida, en muchas ocasiones, hay veces que preferiría estar en mi despacho escribiendo informes; y es que tener que aguantar un autobús lleno de teenagers, con sus gritos, que si ahora me levanto, ahora le insulto al uno, ahora vacilo a la otra, que si fumo un cigarro, que si llevo costo, que si ten cuidado ahí, que eso no se puede coger, no se puede entrar ahí… Pues eso.

Finalmente, días después, uno se vuelve a dar cuenta de lo positivo de estas actividades; uno nota que este tipo de acciones amplía la confianza de la persona con la que trabaja y además extrae un montón de cosas valiosas que han surgido por el cambio contextual de la intervención.

En fin, que hoy me he acordado de este tipo de labor propia de los Educadores y Educadoras Sociales y he pensado que podía escribir sobre ella y que, a lo mejor, los y las que lean estas líneas quizá quieran dejar sus anécdotas e impresiones sobre las mismas.

Pues invitados e invitadas quedáis. Yo, de momento, acabo esto y me voy otra vez de salida… (pero ahora a tomar unas cañitas por ahí)