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Propongo un Juego: Repartiendo Responsabilidades

Una madre y una hijaAcaba de marcharse, apenas hace media hora de mi lugar de trabajo, una señora con la que mantenemos buena relación, dado que durante muchos años hemos sido los educadores de sus hijos en un Hogar de Acogida. Actualmente, solo estamos trabajando con el menor de ellos, y la hija de próxima emancipación legal (18 años) que no psicológica, está conviviendo en el ámbito familiar desde hace 8 meses.

Nos cuenta que la convivencia con la adolescente es un verdadero infierno y no sabe qué hacer más. Ha habido incluso episodios violentos en su casa, producidos quizás por la inopia juvenil de una adolescente caprichosa y por el conservadurismo parental de no atender o compartir esa juventud y sus inquietudes con su hija. Sea como fuere, la madre está muy cansada, continuamente en conflicto y dentro de un torbellino de amenazas, plantes y discusiones familiares, que incluso hace temer por la propia integridad física de ella misma (habla de un posible suicidio, no sé si guiada más por los nervios o el desfogue que ha encontrado en este momento con los dos educadores que la atendemos)

Mientras me está hablando, me empiezan a brotar y cruzárseme por la cabeza mil ideas, conexionadas todas en una (la menor adolescente) pero sin un fin concreto: ¿Cómo hemos llegado a este extremo familiar?, ¿cómo no podrán solucionar estos padres estos problemas con los adolescentes, aunque sean un poco rebeldes y tengan las hormonas alteradas, como las tuvimos nosotros en su día?, ¿a qué está jugando esa adolescente y qué quiere hacer con su vida si no tiene oficio ni beneficio?. Me viene también a la mente esa frase, a veces recurrente del profesor histriónico de la universidad: “¡¡¡Basta ya de inocencias por ser menor ¡¡ Asuma responsabilidades“.

A la vez, en un intento por buscar orígenes y raíz de cómo se ha llegado hasta esta situación, me pregunto si la culpa es nuestra puesto que hemos trabajado con ella desde los 10 años y se nos ha ido con 17 y está muy poco amueblada, muy desubicada de la realidad. O, por el contrario, el problema viene más de raíz familiar, cuya influencia periódica ejercía en ella una fuerza de atracción irracional y descomunal hacia las relaciones con los chicos, fugas de casa familiar, etc, etc..Todos o ninguno, unos si, pero otros no… ¿De quién es la culpa?

Me gustaría oírla hablar a ella en estas líneas, y que nos lo dijese. Quizás es la voz más autorizada para ello y saliesen verdaderos motivos de responsabilidad. Eso sí, primero, la haría hablar de ella misma… y a continuación… ya pasamos los siguientes.