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Gran Hermano Junior

Imagen de El Señor de las Moscas“40 niños estadounidenses, con edades comprendidas entre los 8 y los 15 años, intentan organizarse y vivir en una pequeña ciudad fantasma de Nuevo México donde la cadena de televisión CBS ha instalado el plató. El concurso se llama Kid Nation y hay 20000 dólares en juego”.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando vi la noticia en el telediario. ¡Hasta dónde hemos llegado! (pensé), ¿cuál será el límite? Ya ni siquiera se respeta la niñez, ya no hay fronteras, valores, ni ética. El fin justifica los medios, aunque éstos sean unos niños y niñas que compiten al servicio del espectáculo, del morbo, de espectadores y espectadoras ávidas de devorar la realidad artificial de un reality como todos pero con protagonistas desprotegidos, manejables y vulnerables, sumergidos en un juego de adultos con premio de adultos (20000 dolares).

Cómo es lógico, ha habido mucha polémica, e incuso una denuncia de una madre ya que su hija había ingerido lejía. Tras lo cual, yo me pregunto si no son los padres y madres a los que se les debería de poner una denuncia por meter a sus hijos en tal berenjenal, con el único objetivo “real” (no seamos cínicos) de conseguir el dinero.

Nos podrán vender que es un concurso educativo, que los chavales se tienen que organizar, que tienen que aprender para sobrevivir, que tienen que convivir. Muy bien, pero eso ya se puede trabajar en un campamento de verano, con supervisión adulta y sin los y las voyeur que con ojos atónitos, devoran hipnotizados la pantalla de televisión mientras comentan con sus conocidos y amigas lo odioso y vergonzoso que es el programa ese de los “niños”.

Como educadores y educadoras, creo que debemos tomar parte activa y actuar de forma educativa, analizando con los jóvenes los valores que propugnan este tipo de programas, cuáles son los intereses que mueven a las participantes (a sus padres y madres en este caso), ver en qué lugar quedan los protagonistas y desmontar la careta de inocencia del “espectáculo” y pintarlo como lo que es, un circo cruel en el que los y las televidentes desnudan a los concursantes que se venden sin pudor; en fin un espectáculo vergonzoso, en la superficie y en el fondo y más en el caso que nos ocupa.

Acabo con el deseo de que este programa no llegue hasta aquí, y os azuzo para que como educadores y educadoras estéis alerta con el fusil educativo en ristre.

¿Qué opináis del asunto?

Más Información: El País

Video Presentación de Kid Nation