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Diario de un educador: 2ª Temporada

BOOMDespués del merecido descanso de nuestro protagonista, quizá haya lectores que se encuentren impacientes por saber cómo continua su historia o quizá haya lectoras recientes, que no sepan de su existencia.

En cualquiera de los casos, me veo en la obligación de sobrevolar brevemente los sucesos acaecidos, para que todo el mundo pueda seguir sin brújula lo sucedido.

La historia de Alex comienza con los nervios de una primera entrevista. Quien más quien menos recordará como vivió este momento en sus carnes, ¿o no?

Nuestro educador lo pasó un poco mal, pero salió adelante y no sólo eso, sino que tras este mal trago, le aguardaba una llamada muy especial.

Mas no quedó ahí la cosa. Teniendo como escenario el entrañable Café Brújula, se produjo un encuentro inesperado. De este modo, se destapó parcialmente la naturaleza de nuestro protagonista, que más allá de ser educador, es persona.

Todo parecía ir viento en popa, el trabajo era para él en su primera entrevista. Llego el día de la firma del contrato y entonces supimos que no era todo tan bonito y que el trabajo tampoco era para tirar cohetes.

Aún después de este pequeño chasco, Alex se agarraba a Maria, pero este agarradero no se mostró muy firme, como comprendimos en cuanto leímos lo sucedido en el Café Encuentros.

Mientras nos picaba la curiosidad sobre que haría Alex con sus “líos”, el primer día de trabajo llegó y, con él, los nervios, la respiración agitada y el golpeteo de pensamientos contra su cráneo.

Y para acabar con este avance, os dejo con las últimas líneas del último capítulo de la primera temporada…

– …ahora.
– ¿Cómo?
– Sí, que llegarán ahora tus compañeras. Tú vas a estar con Isabel en el comedor de 3º, así que cualquier cosa que tengas, se la preguntas a ella o a quien pilles más a mano, ¿vale?
– Y respecto a…

Justo en ese momento sonó el timbre dejando las palabras atascadas en mi garganta (…el funcionamiento del comedor…)

Ander salto del taburete como los muñecos de broma que, atrapados en cajas, esperan la oportunidad para salir de su cautiverio ayudados por su pie muelle.

¿Cómo serían mis compañeras?, ¿cómo me arreglaría con Isabel?, ¿a quién llamaría?, ¿me adaptaría bien al trabajo?

En ese momento, me vino a la memoria el abrazo húmedo y salado de la brisa del mar y tuve la tentación de marchar a su encuentro, lienzo de azules, verdes, grises…

PD: ¡Ah, se me olvidaba! De cara a esta temporada, se admiten sugerencias, peticiones o lo que estiméis oportuno. Espero vuestras aportaciones con impaciencia.

Esta temporada promete ser explosiva…

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