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Castillos en el Aire

Castillos en el AireAyer me pillé un cabreo considerable ¡Vaya forma de empezar el lunes! Os cuento.
Como cada inicio de semana, siempre cuesta un poco, llego, me coloco en mi sitio, arranco el ordenador y ojeo la agenda para situarme en la semana.

En esas tribulaciones me encontraba, cuando oigo al otro lado del pasillo comentar algo sobre un municipio en el que trabajo. En un principio, no le doy importancia, pero al de un rato oigo un… “y si se lo comentamos a Iñigo” … y, sin dilación, aparece por mi puerta mi coordinadora y me comenta:

– Oye que tenemos que hablar de la ampliación de tu jornada en este municipio en un 10%, que nos han propuesto que trabajes en este barrio…

Es en este punto, que se me empieza a marcar la vena, me enfado y hago saber que no estoy de acuerdo, que no se ha contado con mi opinión, que soy el que trabaja en ello y, digo yo, que tendré algo que decir al respecto.

Hablo de que es ilógico, ridículo, ampliar geográficamente la acción del proyecto, cuando sólo acudo dos días a la semana a este municipio y tan sólo puedo estar con cada una de las cuadrillas que llevo una vez cada 15 días.

Me dicen que habrá otra reunión y que es probable que yo participe en ella, pero a mí me queda la amarga sensación de que me preguntaron casi de casualidad, de que están decidiendo sin contar con la persona que lleva el proyecto, incluso que lo hacen sin mala fe, pero eso sí, con responsabilidad.

Al final, pienso que el problema es que hay mucha gente encima de ti. En mi caso, hay una coordinadora, una responsable de servicio y una directora, que a veces trabajan a tal distancia, a tal altura, que se olvidan que hay unos cimientos que hay que cuidar y que saben más que nadie, sudor en la frente, lo que pesa el castillo y donde son necesarios más apoyos.

En fin, castillos en el aire,
que intentan justificar que su vuelo tenga razón de ser
mientras los pilares desde tierra firme enfadados,
miramos nuestros pies, que hablan de la verdad, de lo que hay,
miramos hacia arriba y pensamos…
¡Hay demasiadas torres y pocos pilares!
Castillos en el aire, castillos sin rumbo…

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