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¿Cuántos menores institucionalizados hacen estudios universitarios?

Jon, también conocido como El Encapuchado Naranja, ha respondido a la invitación. Jon firma hoy este interesante artículo, que ya pudimos disfrutar el pasado miércoles en su blog, y que ha tenido a bien compartir en este espacio. Gracias, por tanto, a Jon; sólo nos queda invitar a que toda aquella persona que quiera compartir sus reflexiones, sus posts o sus noticias sobre el mundo de la Educación Social, que haga como Jon y mande un mail al correo info (ARROBA)bsidee.org con un texto relacionado con nuestra profesión y los muchos ámbitos que ésta toca.
Ahora, sin más dilación, os dejamos con esta entrada encapuchada, titulada ‘¿Cuántos menores institucionalizados hacen estudios universitarios?’
Unos apuntes sobre un interesante artículo de El País, en el que se explica que ya son 27.000 los menores tutelados por las comunidades autónomas. Cada vez son más, pese a que cada vez hay menos menores. ¿A qué se debe entonces?
La labor preventiva con las familias ahorraría drásticas retiradas de niños. Una faceta que se ha descuidado, aunque ahora se intente subsanar. “El trabajo con la familia biológica es el gran déficit que hemos tenido, lo sensato es poner medios para atajar la situación y ver si es recuperable”, sostiene Marino Villa, adjunto a la Síndica de Greuges -la defensora ciudadana- de Barcelona. Poco que ver con lo que ha distinguido hasta ahora al sistema. “Como el interés del menor es el bien supremo, aparto al niño de las brasas y entonces ya no encuentro razón para averiguar por qué existen las brasas”, critica. […]
Quienes hemos trabajado en centros de menores hemos vivenciado más de una vez cómo se intenta dar una solución a la situación del menor con “antigripales”, es decir actuando sobre los síntomas, y no sobre la causa. Mientras se trabaja desde el centro con el menor, intentando acompañarle en el difícil camino de la buena convivencia con los compañeros, la escolarización, la madurez afectiva y psicológica, etc. en la mejor de las ocasiones tal vez se hace un mínimo seguimiento de la situación familiar desde el centro. Una familia que encarna los problemas de la situación del menor y que no olvidemos que en un 90% es de bajos recursos, vive en un barrio en que los servicios sociales están colapsados y desconoce gran parte de sus derechos.
“No todas las comunidades autónomas proporcionan el mismo nivel de políticas y servicios sociales para los grupos más marginados de la población, en particular familias pobres, familias monoparentales, así como para niños gitanos y niños de familias inmigrantes”, censuraba a España, en 2002, el Comité de Derechos del Niño de la ONU. […]
Valdría tan sólo comparar desde mi propia experiencia la importancia que se le da a la Educación de Calle en Canarias y en Cataluña. Mientras que en la primera es algo aún anecdótico en los equipos de servicios sociales de zona, Barcelona integra al educador de calle como alguien más del paisaje urbano. Y qué decir de los llamados “centros de protección” en los que niños maltratados decidían fugarse del centro y regresar con su padre maltratador para evitar los abusos, extorsiones, robos y violencia de sus compañeros, ante la incapacidad de los educadores para atajar esas situaciones por falta de una ratio educador-menor adecuada o a veces, simplemente, por miedo e impotencia ante los menores agresores.
“Lo más importante es para qué se interviene y si conseguimos compensar los déficits. ¿Cuántos menores institucionalizados hacen estudios universitarios? El déficit es también el proyecto de salida”
Y para finalizar, respondiendo a la pregunta del título, ya que no lo hace el artículo. He trabajado dos años en centros de menores, centros de urgencias o acogida, por los que hay mucho más movimiento que los residenciales, y por lo tanto se ven más niños y niñas. Podría dar una cifra a “ojo” de unos 200 niños y niñas que he atendido. No consigo recordar uno sólo que hubiera estudiado bachillerato. Tampoco uno que estuviera matriculado o tuviera oportunidades de hacerlo en un ciclo formativo de grado medio.
Está claro que los centros de menores deberían ser la ultimísima opción, pero para eso hace falta voluntad y coraje para poner al día unos servicios sociales de zona deficientes e inadecuados, trabajar en los barrios y plazas, con las familias que no tienen tiempo ni recursos para educar a sus hijos y no pretender solucionar todos los problemas con la institucionalización.
Publicada por: Jon
el 16 dUTC November , 2007
Categoria: Educación Social, Juventud, Noticias

8 Comentarios Añade tu comentario
1. asier | 16/11/2007 a las 10:15 am
Poco mas que añadir a ese cuadro hiperrealista que has dibujado Jon.
Hoy me he levantado positivo…Uno de mis chicos ha sacado el titulo de Secundaria y ahora estudia un ciclo formativo de Grado Medio. Hasta hace 6 o 7 años, tuvimos otro chico que estudio en la Universidad.
” Servicios sociales deficientes “: Vaya solo una muestra..mientras que el trabajo con el menor lo realizamos nosotros (Asociacion A), el trabajo con la familia lo hacen otros compañeros (Asociacion B), y la coordinacion del caso, lo llevan las instituciones (Profesional C). Entre A y B, ni nos conocemos. Entre A y C, hablamos, coordinamos pero a 20 km de distancia y frecuencia irregular.
Luego no pidamos milagros…..
2. lucce | 23/11/2007 a las 1:27 am
No es que esté en plan vago o que no me quiera comer mucho la cabeza respecto al artículo del Encapuchado, pero, se podría decir que prácticamente suscribo una a una sus palabras.
Por ello, me voy a limitar a reforzar aún más la primera parte de su texto, haciendo hincapié en la importancia de la intervención precoz, es decir, intervenir cuanto antes con las familias con menores que se puedan considerar de riesgo. Yo casi casi lo priorizaría frente al trabajo de calle u otro tipo de intervenciones (si bien, todos sabemos que son perfectamente compatibles… Esto daría para un debate, ¿no, Jon?)
Intervención precoz con niños y madres y padres. Con niños cuanto más pequeños mejor. Activar a los recursos detectores de primaria infancia: escuelas infantiles, guarderías, pediatras… A edades tempranas todos sabemos que se empiezan a ver cosas… Si lo cogemos a tiempo evitaremos esos cada vez más crecientes números de internamientos y formaremos mejores muchachos y muchachas…
En fin utópico, perogrullesco y típico. Pero no quiero dejar de dar esa importancia a este aspecto.
Y respecto al comentario del amigo Asier, de acuerdo: una vez más… la casa sin barrer. Tienes razón. El eterno debate de unas coordinaciones poco operativas.
Saludos!!
3. Urko | 23/11/2007 a las 2:21 pm
Lucce buena idea, pero poco viable para las instituciones.
Supondría mucha pasta, e incluso bastante trabajo en valde….sí, porque no debemos de olvidar que en ese proceso puede haber errores. Sin embargo, para las instituciones, es mejor hacerlo cuando el problema ya es palpable, e incluso sangrante…
Triste, pero es así!
Es como decir a los bomberos, que antes de que haya fuegos, se dediquen a mojar todos los terrenos susceptibles de quemarse…
Posible? síiiiiii….pero seguro que no lo hacen, por lo mismos motivos que lo anterior.
Fdo: Abogado de los Servicios Sociales
Jejejejjejej es broma!!!!
4. Jon | 25/11/2007 a las 1:12 pm
Urko, no veo muy acertada la comparación con los bomberos. Fíjate si no, como las cuadrillas forestales se encargan de realizar cortafuegos, limpiar el suelo de los montes, colocar observatorios en puntos determinados para detectar los incendios a tiempo, etc. Es ahí dónde exigimos que faltan profesionales en el ámbito social, en la prevención.
Si la mejor forma de apagar incendios es evitar que se produzcan o controlarlos antes de que sean peligrosos, ¿por qué no para el incendio social de los menores tutelados en aumento?
5. Urko | 27/11/2007 a las 7:49 pm
Claro que lo hacen los bomberos, pero no en TODOS los terrenos…el tema es que con los menores se puede hacer, y en cierto modo algo se hace, pero es insuficiente.
Y luego está el tema de la pasta…supondría mucho, y ya sabeis…
Ojalá recapacitaran e hicieran algo más…
6. Alicia | 17/07/2009 a las 2:52 pm
De acuerdo contigo que se tendría que trabajar más con las familias. Pero yo vivo hace años algo que también duele, trabajo en un centro de menores donde en ocasiones he visto como desde Servicios Sociales se les dan demasiadas oportunidades a la familia en detrimento del menor. A la familia hay que darle oportunidades y ayudas para resolver sus problemas, pero hasta cierto límite pues si no, ocurre que al niño se le pasan los años en el centro viendo si su madre acude al programa de deshabituación de alcohol, o a salud mental, etc… A la familia hay que ayudarla pero con un tope claro de tiempo, dos o tres años en la vida de unos adultos no es nada pero en la vida de ubn niño son importantísimos, son una vida en sí. Los niños necesitan otras oportunidades, no tiene que pagar los problemas de los padres pasando años condenados en la resi. Y que conste que trabajo con un grupo de profesionales que se matan porque estos niños estén bien, porque no les falte de nada y sean felices. Pero la resi nunca es igual que una casa, nunca..
7. ESTEFANIA | 6/10/2009 a las 10:47 pm
Queria deciros que yo soy una chica que ha vivido en una residencia de menores y ahora vivo en un piso de mujeres por lo tanto tengo bastante experiencia y considero que el problema hay que intentar prevenirlo.También queria deciros que para mí los educadores sociales han sido como mi familia y ahora gracias a ellos estoy estudiando la carrera de educación social,al igual que yo hay muchas chicas que tambien tienen estudios superiores aunque si es verdad que hay más personas que sólo tienen primaria.
8. Asier | 7/10/2009 a las 6:23 pm
Bravo Estefania. Gracias por participar en este vuestro blog, y decirte que animo y mucha suerte. Casos u ejemplos como el tuyo, son los que dan sentido a esta nuestra profesión.
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