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Ética Periodísitica

Ética Periodística¿Quién no se acuerda de aquella mítica sección de Juanjo de La Iglesia en el programa sarcástico Caiga Quien Caiga (Tele 5), en sus inicios, junto a Gran Wyoming, Tonino, Pablo Carbonell, etc, etc… ? Un avezado y culturizado Juanjo, descuartizaba elegantemente el titular más llamativo o punzante de la semana en la prensa estatal, para hacer de ello un elemento de reflexión en tono cómico.

Pues sí, de éso va nuestro artículo de hoy: Cómo se puede (o debe) enfocar un anuncio periodístico, dentro de nuestra profesión de la Educación Social, sin caer en el alarmismo o la desvirtuación de una profesión. Lucce, a estas alturas de artículo, ya me habrá calado al vuelo, pues es un tema recurrente en nuestras infinitas charlas educativas.

El hecho en sí tuvo lugar hará como unos dos años más o menos. Inmiscuido en mi lectura casi diaria del periódico regional por antonomasia (El Correo), encuentro atónito en la sección de anuncios uno que reza: “Se necesitan Educadores (preferentemente masculinos) para trabajar en Centro de Menores. Se valorará conocimientos de defensa personal y artes marciales”. Levanté la mirada del periódico y exclame abiertamente: ¡¡¡¡ Ostiaaaaaaa ¡!!. Sabia a quien pertenecía ese anuncio, qué tipo de educador o perfil necesitaban, conocía a la Asociación y conocía el trabajo…, pero jamás pensé que lo explayarían de forma tan categórica y contundente.

Iluso de mí, siempre pensé que un educador no era un vigilante de seguridad, ni un policía, aunque en muchos trabajos le toque ejercer de ello, mal que nos pese. En ese preciso momento, me vino a la mente una de las preguntas que me hizo el gerente de esa Asociación, antes justo de trabajar con ellos (experiencia por otra parte gratísima profesional y personalmente con el grupo humano que allí ejercía):

¿Tú tienes huevos? – me dijo. Yo le contesté que sí, aunque preferiría afrontar primero un conflicto o problema de forma dialogada y mediadora. Entonces, él sentenció con una frase que aun perdura en mi cabeza: “Primero gánatelos y luego ya jugarás a los educadores“.

Creo recordar que no me corté en mis apreciaciones o maneras de pensar, comentar abiertamente mi pequeña teoría educativa (más freiriana que la que se manejaba en la Asociación, de corte mucho más conductual), a pesar del tono semi-cómico que utilizaba mientras descuartizaba mi currículo de mierda (o eso me hizo sentir en aquel momento). Yo, para aquellas alturas, aún siendo joven, tenía experiencia en el asociacionismo y un poco menos profesionalmente, pero no me iba a sorprender nada a esas alturas. Tampoco era tonto, y el trabajo me interesaba, pues me acercaba aún más al mercado laboral, a otra asociación de la Intervención Social, me daba más experiencia, me iría encontrando más a mí mismo, mis miedos, mis limitaciones, y también potenciando mis virtudes.

Juzguen ustedes mismos, si nuestra profesión se merece anuncios de este tipo donde prevalecen condiciones físicas o defensivas por encima de las pedagógicas; si nos hace daño a los educadores/as (sobre todo a ellas, que las aparta profesionalmente en este específico puesto de trabajo), si es la realidad que nos toca en determinados trabajos duros donde se dan cotidianamente situaciones de riesgo (agresiones, violencia, fugas…) como Centros de Internamiento de Menores (en todas sus modalidades: cerrados, abiertos, semi-abiertos…), Unidades o Módulos de Menores en algunas cárceles (y amén que muchos/as compañeros ejercen su profesión de manera muy digna y valiosa)

Juzguen, juzguen señores/as…, es lo que hay.