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Educadores de Ayer, ¿Interrogantes del Mañana?

Educadores del ayer, ¿Interrogantes del Mañana?Azares de la vida, iba yo en el metro estos días navideños, de cenas de empresa, cuando, de repente, me topé en una estación con una estampa agradable: un centro comercial muy famoso, dedicado a la venta de productos informáticos, dedicaba su publicidad estática en los paneles del metro a sus empleados. Entre las fotos escogidas de dichos empleados, detecté la presencia de una compañera universitaria. En esencia, una educadora del ayer, empleada a las nuevas tecnologías en el presente.

Si bien es cierto que en un principio me llamó bastante la atención, también lo es que al cabo de unos cinco minutos, la imagen se me hizo hasta familiar y acabé tomándola como natural. “Ley de la vida”, me dije. Jóvenes entusiastas que iniciamos un proyecto, unos estudios, unas ilusiones o cualquier otro tipo de motivación y el futuro nos depara caminos totalmente divergentes, aún habiendo compartido esos tres años formativos que aludíamos: la afamada y en sus días, novedosa, Diplomatura de Educación Social.

Hace escasas semanas, entre la infinidad de temas laborales, amistosos y educativos que afrontamos una serie de colegas (ya de sobra conocidos en este blog, caso de Lucce y Tote, y esperemos que en breve así sea con Dani y Gabi o nuestro también amigo y contertuliano Chiri) en torno a un mantel, hubo uno de especial incidencia, que fue tomado en tono revival y retrospectivo. Saqué de mi cajón de los recuerdos, un librillo con las fotos de la orla universitaria de todos y cada uno de los compañeros y fuimos recordando a cada uno/a de ellos/as, tanto en el pasado y de cómo serían en el presente. La sensación fue enormemente positiva, pues cada uno de nosotros, conocíamos por oídas o encuentros ocasionales, de cómo les podía ir en la vida a aquellos educadores y la eterna duda de si podían haber ejercido la profesión o, en su defecto, si se decantaron por otro tipo de ocupaciones.

Los resultados fueron altamente satisfactorios y buena parte de los allí presentes (tanto en cuerpo, como en alma fotográfica en el resto de los casos) eran o habían ejercido como educadores (haciendo una estimación de mal agüero, un 60% aproximadamente somos educadores/as). El resto de compañeros/as que allí aparecían, logramos atisbar y concretar que se habían inclinado por otro tipo de profesiones y siempre quedará la duda si fue por desgana, por falta de oportunidades o un sinfín de motivos que se escapan a nuestro conocimiento. Pero fue curioso comprobar como algunos/as compañeros/as, en la actualidad, están trabajando como Ertzainas (Policía Autónoma Vasca), dependientas de tienda de ropa, agentes de Bolsa, monitores de gimnasio, camareras de discoteca, político, etc, etc…

Por ello, os invito a todos/as a que echéis la vista atrás (los veteranos) o la vista adelante (los mas jóvenes), y analicemos cómo estamos los educadores, cómo nos encontramos de cara a seguir prosperando en nuestra profesión y si gozaremos de buena salud laboral como para seguir siendo, también, educadores, el día de mañana.