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Educadores enfrentados…

Ilustración de dos cara frente a frenteSeguro que no es un caso aislado, y es que nos da por complicarnos la vida sin que nadie nos invite a ello. Parece que si aún no nos encontrásemos en una situación lo bastante precaria frente a otras profesiones, algunos y algunas de nuestras compañeras, no tienen otra cosa que hacer, que dirigir sus proyectiles hacia otras y otros educadores.

Hace algún tiempo, estuve hablando con una educadora de un local de jóvenes a la que las educadoras de su propio equipo, educadoras de un EISE, le trataban como una educadora de segunda. Me decía, que echaban por tierra su trabajo, como si fuese de segunda, que le culpaban de los fracasos parciales o totales de algunos casos, e incluso lo hacían delante de su coordinadora.

Desde luego, ante esta situación, se me quedo una cara de incomprensión total, ¿Qué razón de ser tenía que le tratasen así? Y más aún siendo una educadora como ellas.

Por aquel entonces, pensé bastante sobre el tema. Pensé, que quizá al no haber trabajado en un local de jóvenes no llegaban a comprender que esfuerzo y habilidades requería. Pensé, que quizá descargaban su propia inseguridad con respecto a su trabajo en la más débil del equipo. Quizá, como tantos niños y adolescentes, querían hacer más grande su trabajo, haciendo más pequeño el de la otra educadora…Quizá y sólo quizá, envidiasen a su “compañera” y admirasen celosamente y en silencio su trabajo como reflejo de incapacidad de realizar el suyo propio. ¡Quién sabe! El caso es, que esta educadora termino dejando el trabajo, cogió sus bártulos y se mudo a otra parte.

No sé si la persona que entró después tuvo mayor suerte, pero lo dudo, porque el puesto, y las personas siguieron siendo las mismas. ¡En fin! Dejemos un pequeño huequito al beneficio de la duda…

De todas formas, si hubiese la suerte de que alguna persona, que se esté portando o se halla portando de forma poco o dudosamente justa con un compañero o compañera, esté leyendo estas palabras, , espero que estas líneas le ayuden a reflexionar y a hacer autocrítica constructiva.

Si tenemos una actitud así de forma injusta, nunca llegaremos a solucionar un problema que esta en nuestra persona y aunque en el momento nos sintamos aliviad@s, la herida, cada vez será más honda.

Pido encarecidamente, que tengamos perspectiva y que no olvidemos que tod@s remamos en el mismo barco. Si nos empecinamos en remar a la contra en este navío de tan precario equilibrio, la educación social es la que se verá dañada, y la lucha por el prestigio de nuestra profesión se hará aún un poco más difícil.

En mi opinión, hay que trabajar personalmente las inseguridades y ayudarnos entre tod@s de cara a hacer más grande la educación social.

Los enemigos son otros, no hagamos el trabajo por ellos, pues ya tienen grandes zapatos con los que aplastarnos…¿no creéis?

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