Tags

Related Posts

Share This

Estoy de Baja

MuletasAsí es, desde el lunes me hallo postrado con la pierna mirando hacia el cielo, cual periscopio. Después de un primer momento de enfado y frustración, ya que nada se puede hacer ya, uno se va haciendo a la idea de que tendrá que estar unos días de reposo, aunque no esté acostumbrado a ello.

Yo soy el primero que algunas veces, cuando está hasta las narices, pide a gritos una baja; “no vendrían mal unos días de descanso”. Pero claro está, es sólo el calentón del momento. Porque en verdad, si lo piensas bien, el trabajo te está esperando a tu vuelta y eso sin contar que quizá metas en algún marrón a alguna de tus compañeras.

Alguna vez he visto como chavales con los que trabajo, incluso recurrían a la pillería para no trabajar, veía como entraban en una dinámica de encadenar bajas y un trabajo tras otro. Y es que, si la baja se alarga, cuesta volver a empezar, el cajón de trabajo está lleno y las ganas no son muchas. Me explico. No es lo mismo volver de unas “maravillosas” vacaciones que de recuperarse de una baja, tras la que seguramente tendrás que seguir recuperándote mientras vuelves al tajo.

Teniendo estos pensamientos, es comprensible que nos encontremos en una dualidad entre las ganas de volver a entrar en acción y la pereza o el recelo por volver a enfrentarse a nuestro trabajo.

Quizá me halla pasado en mis cavilaciones, y por eso me gustaría que más gente diese su opinión sobre el tema de coger la baja.

Tampoco sería un mal tema de debate, la gente que aún estando en las últimas (exagerando un poco) acude a trabajar. ¿En que lugar nos pone al resto?

Bueno, pues desde mi ventana internauta me despido estando de baja, que no de bajón…