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¿Hace una campaña de drogas?

Mucha gente, en la medida que se esfuerce, podrá recordar alguna de las campañas “antidroga” que han sido inyectadas en los medios de comunicación.

Recuerdo esos anuncios dirigidos a jóvenes que, en un principio, abogaban por el “Atrevete, di NO a las drogas” con mayúsculas. Un mensaje muy claro, bien destilado, directo, que obviaba la riqueza de matices y mezclas de este mundo-drogas.
Decir NO, ¿por qué? ¿Quiero decir No? ¿Cómo decir no? ¿Siempre hay que decir no?

Ha habido anuncios dirigidos a las madres y padres, como en el que aparecían jóvenes consumiendo en pañales y cuyo eslogan era “Un joven está en pañales ante las drogas, la educación lo es todo” u otro que decía “El primer paso es enseñarle a vivir”.

En principio, el objetivo de estos spots era muy loable y susceptible de generar efectos secundarios positivos. En la práctica, los padres y madres, rara vez se sentían identificados, rara vez llegaban al cómo de este maravilloso eslogan, no sabían rulárselo, cundirlo o cocinarlo.

Otras campañas, han incidido en la sensibilidad y/o el miedo del público como el del famoso gusano que se introduce por la nariz, cuyo video encabeza esta entrada. Algunas veces han ido de la mano de eslóganes del tipo “Hay trenes que es mejor no coger” pero en casi ningún caso han llegado a las entrañas del público. Encerrados en la burbuja del a mí no me va a pasar, incluso los han satirizado, convirtiéndolos en humo, en “chistes”, en algo lejano como el llamado “yonky”…

También se ha sacado a colación el tema de las consecuencias de consumir drogas, o el tema de falta de percepción de los riesgos que entrañan, como en el caso del spot que tenía como eslogan: “El final de la película lo eliges tú” o “Eso es lo más peligroso, olvidarnos de lo que realmente son” o “El alcohol te destroza por partida doble”.

Estos anuncios, parecen querer actuar a modo de conciencias audiovisuales que nos recuerdan que la parte b, que la resaca esta ahí y que la decisión es nuestra.

Efectividad: ¿no sabe, no contesta?

Otro tema interesante, fue el de controlar con las drogas, “Gente que controla con las drogas ¿conoces tú a alguien? Nosotros no” Lo que pasa es que no nos vemos reflejados en la gente que aparece en el anuncio. ¿Y vosotros?, ¿y vosotras?

Incluso en últimas campañas, hay enfoques novedosos como en ésta, que tiene el siguiente eslogan: “Los problemas de drogas no tienen el aspecto que imaginas…tal vez por eso no los ves”, que habla de la invisibilidad del problema. Sin embargo, el problema es el mismo, no esnifamos el contenido, no nos suben sus efectos, no nos vemos en el espejo.

Como educadoras y educadores, estos anuncios nos pueden servir como pretexto para hablar sobre el tema, y ya desde la realidad cercana de cada cuál, reflexionar e inhalar dolorosamente la parte menos lucida del “universo drogas”. Ahí sí hay efecto, en la pantalla, poco más que artificio, un placebo que calma la conciencia de las personas adultas pero que tiene efectos secundarios a largo plazo. Porque el hacer algo, no significa, ni que esté bien y, sobre todo, no significa que sea suficiente.

¿Cuánto vale una de estas campañas? ¿Cuántos sueldos de educadoras y educadores se podrían pagar? ¿Qué sería más eficaz? ¿O acaso preferimos creer en que hacemos algo, quedarnos en la fachada, en los efectos positivos, en el subidón y como una persona adicta, ocultar, obviar los efectos perniciosos?

Para finalizar os dejo con una frase de una de las últimas campañas aparecidas hasta el momento…

“Como a nosotros no nos haces caso, hemos pensado que te lo diga alguien a quien curiosamente si sueles creer.”

Mi pregunta ahora es ¿Y a quién hacemos caso el resto? Porque lo que es a las campañas no lo tengo muy claro. Yo creo que apenas he logrado iniciarme en el consumo y mucho menos engancharme…