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Videojuegos y Educación ¿Compatibles?

El Pong de AtariDesde que Atari sorprendiese a propios y extraños con su videojuego Pong allá por el 1971 (Consistía en conectar un aparato a la televisión que nos mostraba dos barras a modo de raquetas y un punto a modo de pelota) mucho han evolucionado los videojuegos.

Es innegable que su vocación de diversión sigue intacta, pero actualmente, su dimensión a trascendido mucho más allá.

Los avances tecnológicos tienen mucho que ver, de hecho, las nuevas plataformas como la Playstation 3 o la XBox 360, tienen capacidades ingentes para gestionar datos y generar mundos virtuales que cada vez reflejan más fielmente la realidad.

También, el perfil de los jugadores y jugadoras ha cambiado, subiendo la edad media de los mismos hasta situarse entre los 20 y 30 años, fruto de que la generación que en los 80 se introdujo en este mundo y que con el paso de los años, no sólo no se ha descolgado sino que sigue jugando a los videojuegos.

Entonces ¿De qué estamos hablando? ¿Son tan malos los videojuegos como los pintan? Todos son iguales?¿Todos fomentan valores negativos? ¿Hay que educar a los jóvenes o a las adolescentes a no usarlos? ¿Podemos usarlos como educadores o educadoras?

Para comenzar, lo más importante es no generalizar. Igual que hablamos de películas violentas, racistas, machistas, igual podemos hablar de videojuegos en los que imperan estos aspectos, pero de ahí a demonizar todos y cada uno de los videojuegos y rizar el rizo buscando siempre los matices negativos, a veces con piruetas del todo inverosímiles, hay un trecho.

De hecho, hay otro aparatito en nuestra casa que no tiene nada de inofensivo y su nombre es “Televisión”.

He oído a padres y madres jactarse de que no dejan jugar a sus hijos e hijas a los videojuegos, mientras estaban viendo cualquier reality o una película violenta, o un programa del corazón, o….

En este sentido, lo que quiero decir, es que los videojuegos no generan per sé personas violentas, machistas, individualistas. La cuestión, es el uso que de los mismos hagamos.

Siendo así, tenemos juegos muy interesantes, como son el Sing Star (karaoke de playstatión) u otros como trivials, o juegos de ingenio, que pueden ser muy útiles para aspectos como fomentar la sociabilidad, la creatividad, la coordinación e incluso, usando un juego deportivo, se pueden fomentar valores de equipo.

Entonces, el problema ¿no será otro?, si los videojuegos pueden ser educativos, algo falla.

Hace tiempo que los videojuegos tienen una calificación por edades que nos da pistas sobre a quien va dirigido. Lo que pasa, es que muchas veces lo más cómodo es conectar la Play y dejarles que jueguen sin ningún criterio. Es decir, la forma de jugar es más importante que el hecho de jugar. Se les puede educar a usar los videojuegos como un recurso para divertirse, socializarse y desarrollar habilidades, o simplemente se pueden usar como un método de mantenerlos ocupados y ocupadas.

Eso sí, para la primera opción, se necesita tiempo, algo de lo que en esta sociedad andamos más bien escasos, pero en tal caso, no levantemos falso testimonio en contra de los videojuegos.

Para finalizar, una confesión, yo he sido jugador de videojuegos desde mi adolescencia, y he visto como se ha atacado a este mundo muchas veces sin rasero, ni criterio y muchas veces, simplemente porque estaba bien visto criticar este mundo, como ahora pasa con Internet o con los chats.

En mi opinión, la cuestión está en educar en su uso y en explotar sus posibilidades, sin miedos, sin prejuicios y dedicando tiempo a nuestras y nuestros jóvenes.

¡Ah, por cierto! Espero que esta salida del armario videojugón no mine mi credibilidad. De momento, no siento síntoma alguno de violencia, machismo o aislamiento. Llegado el caso, os lo haré saber y me retractare de todo lo dicho… ¿Qué opináis?

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