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Mirar Hacia Otro Lado
Ayer a la tarde una ex-compañera de trabajo y amiga me llamó al móvil. Sé que ha andado un poco pachuchilla y me contó que, durante ese tiempo de convalecencia, ha tenido tiempo para darle al coco acerca de nuestra profesión, reconociendo, además, que este blog fue un importante catalizador para generarle esos pensamientos.
El caso es que, entre que le invité a que se animara a escribir (bueno, en realidad, lo sabía desde el principio, sólo que no había encontrado el momento o el tema) y que ella estaba más que predispuesta, a la noche recibí en mi bandeja de correo este artículo, titulado ‘Mirar para otro lado’ que enseguida podréis leer.
Con todo, la autora del mismo, Mer, reconoce haber echado una buena vomitona y yo creo que es probable a que en el futuro vuelva a darle a la pluma. Ojalá, así espero que sea. En fin que voy a acabar esta intro y a dejaros con el texto de Mer que es lo verdaderamente interesante.
Hay un tema que considero clave en nuestra profesión y modo de vida, que últimamente ha creado en mí bastante debate moral y sufrimiento. El tema no es novedoso ya que creo que ya habéis hablado de él; se trata de la poca unión existente entre los propios profesionales en el ámbito de la educación social.
Cada vez noto más ese miedo a morder la mano del que nos da de comer (empresas, instituciones, asociaciones “sin ánimo de lucro”, que no conozco muchas la verdad). Recuerdo ahora cuando estaba en la Uni, no olvido esos debates en los que todos jurábamos no convertirnos en el instrumento del estado, cuando dijimos que pondríamos voz a los que lo necesitasen, reclamaríamos derechos para todos y todas, que saldríamos todos a la calle ante cualquier injusticia como habían hecho nuestros padres y abuelos años atrás consiguiendo tantas cosas par nosotros, derechos sociales, dignidad social, etc.
En esa época salíamos a manis de todo tipo, nos juntábamos con el concejal, autoridades o con quien hiciera falta para exigir nuestros derechos y apoyar a quien lo necesitaba. Creábamos plataformas, creíamos en lo que hacíamos y no permanecíamos inmóviles por el miedo a represalias porque estábamos unidos y cualquiera daba la cara contigo y por ti.
No nos importaban tanto las normas de protocolo como ahora, porque sabíamos que nos acompañaban los ideales, la justicia social y muchas personas que nos apoyarían hasta el final. Y, por supuesto, hacíamos cosas mal, compañeros, pero aprendíamos y arriesgábamos y no dejábamos a un lado nuestra conciencia crítica y creíamos en la posibilidad de cambio, de un mundo mejor y más justo.
Pues ¡cómo cambian las cosas! Creo que a muchos de nosotros nos han echado una pastillita durante estos años en el café que nos ha hecho olvidar de donde venimos y lo que queríamos lograr. ¿Nos hemos acomodado? ¿O al final nos ha convencido el propio sistema que aboga por permanecer inmóvil o indiferente, con cara de palo ante situaciones o cosas que antes hacían que parásemos la vida en la ciudad por unas horas?.
Nos han convencido de que es mejor hacer tu trabajito de siete horitas (los muy afortunados) por una miseria (que para ser verdaderamente trabajador con moral de lo social, una miseria sin quejarte es lo que tienes que cobrar), aprender a no saltarte las normas y bailarles el agua a los que mandan, no sea que por ser bocazas y crítico no le den la subvención a tu empresa y te vayas a la puta calle.
Y, por supuesto, existe este miedo porque ya te has dado cuenta que si te echan, no va a pasar nada, nadie se va a mover, la gente va a mirar hacia otro lado, que es lo que creo que todos dijimos en algún momento que no haríamos. Mirarán hacia otro lado para que su conciencia no les castigue después, para no avergonzarse de que se supone que estan realizando un trabajo educativo, en el que animan a sus usuarios a ejercer sus derechos, a quejarse, a luchar día a día con la vida ,con el estado… y, mientras tanto, ellos se esconden y agachan la cabeza. Quizás es que han llegado a la conclusión de que nada va a cambiar y quieren salvar su culo pero, eso sí, a los pobres usuarios les incitan a luchar cosa, que ellos se niegan hacer.
Y este mirar hacia otro lado afecta gravemente al ejercicio de nuestra profesión, ya que cada vez más seguimos el protocolo del sistema y evitamos que las emociones o nuestros principios afloren, pongan voz a los que no pueden ponerla y pongan tanto a nuestras empresas como a los poderes políticos, áreas y demás en su sitio de una vez.
Veo mucho miedo y mucho olvido y, últimamente, compañeros, me veo luchando sola contra un ejército en el que también participan algunos que se presentan como compañeros. Es muy duro luchar sola y mas con la indiferencia de tus compañeros que prefieren mirar hacia otro lado para que no les salpique; total ya hemos aceptado lo que nos llevan diciendo durante muchos años, que somos la generación X, cuantos menos problemas mejor.
Da mucha pena contar un problema de curro y ver que a algunos de tus compañeros solo les falta taparse con las manos los oídos, porque prefieren no saber, no posicionarse y marcharse lo mas rápido posible dando gracias porque no le ha pasado a ellos.
Llevo años en esto pero últimamente me siento siempre en el centro, siempre en todos los saraos, porque me niego a mostrarme indiferente. No sé lo que voy a aguantar pero, de momento, no me he perdido en mi camino y sigo las señales pasando de los atajos que algún que otro embaucador me ofrece para que desista en llegar a mi destino.
Publicada por: Mer
el 17 dUTC April , 2008
Categoria: Vomitonas

13 Comentarios Añade tu comentario
1. Quique | 17/04/2008 a las 11:09 am
Hola Mer, sólo me queda darte ánimos y animarte a que sigas con ese espíritu de lucha.
Yo creo que una de las peores cosas de esta profesión son nuestras condiciones laborales. Y de eso también tenemos parte de culpa los educadores que aceptamos, a veces, condiciones indignas (con el rollo de que es una profesión vocacional y todo esa mandanga nos meten más goles que al Getafe).
Yo trabajo en la administración, no me puedo quejar de las condiciones en las que lo hago ( aunque ahora estamos en un cuerpo a cuerpo con nuestros jefes por un aumento de sueldo)
Pero si que es cierto que fuera de la administración hace mucho frío.
Yo me he negado a trabajar en muchos sitios, he estado a punto de dejar la profesión un montón de veces, en la mayoría de ocasiones debido a unas condiciones laborales indignas (y es que para hacer de esclavo en un centro, por menos de mil euros, que los hay, prefiero trabajar en una fábrica, que es que hay educadores que parecen tontos) .
Es cierto que, en general, somos una profesión poco reivindicativa.
Pero bueno, yo, para animarte, Mer, te diría que la cosa está cambiando. Al menos por Alaska. Por aquí hay un puñado de trabajadores sociales y educadores que valen su peso en oro.
Trabajar para la administración, por ejemplo, no significa necesariamente apoltronarse. Lo que pasa es que uno, con los años, aprende a ser mucho más efectivo y darle forma a la queja: por ejemplo haciendo informes técnicos sobre las carencias y los recursos que necesita un barrio. O haciendo un informe sobre las responsabilidades que implica tu profesión y la compensación económica que eso debe suponer. No sé si eso es cambiar el mundo, pero se le parece. Y te aseguro que los alcaldes y los concejales lo tienen en cuenta. Vaya si lo tienen (y si no te lo tienen en cuenta ellos lo tendrá la opisición, y eso jode).
Hay que convertirse en un hueso para los políticos, o para los jefes, pero un hueso técnico y profesional, no nos olvidemos, porque hasta ahora nos hemos dedicado demasiado al kumbayaismo y el buenrollismo varios. ¡Pero si hasta hace dos días había educadores que decian que ellos no querian despacho, ni teléfono, que ya estaban bien en la calle!! Como nos vamos a quejar luego de que nos traten como nos tratan, joder.
No sé si me explico.
Y sacudirse el miedo, carallo. Que los “jefes” no muerden (alguno sí, pero con esos no vale la pena trabajar) y que si se dicen las cosas bien, se justifican y se razonan, pues se consiguen muchas cosas.
Y que, a veces, vale la pena pensar si uno quiere dedicar sus próximos (y seguramente mejores años) a una determianda empresa o asociación que igual es una mierda. El mundo es más grande y no se acaba ahí. A veces vale la pena dar un corte de mangas y decir “ahí os quedais, majetes, me voy donde haya gente más competente”
En fin, Mer, la educación social necesita de personas como tú.
Un abrazo.
Quique
2. Miguel | 17/04/2008 a las 11:24 am
Solo el hecho de intentar mantener el contacto a través de Internet con otr@s educador@s, creo que es “algo”, es decir: tener un poco de inquietud para no quedarse aislado. De todas formas, es cierto que cambiamos mucho el discurso idealista cuando empezamos a trabajar y está en juego nuestro trabajo y bienestar. Lo mismo les pasa a los policías y abogados (por ejemplo) que tienen ideas sobre cambiar las cosas y cuando se topan con la realidad, se adaptan a a ella.
Un saludo!
3. el pelanas | 17/04/2008 a las 11:50 am
hay tambien otro problema:
los alumnos tambien nos dabamos cuenta de cuando habia “gato encerrado” y inmediatamente desconfiabamos de esos profesores
actuar segun las normas del protocolo no es lo mismo que actuar como dice la buena conciencia y se nota muchisimo la diferencia
no os culpo de nada porque se que no lo haceis por gusto sino por obligacion
aunque estaria bien que cuando teneis que actuar segun las normas del protocolo, antes de hacer algo que veis que en el fondo no es bueno para vuestros alumnos, se lo digais a vuestros alumnos “en bajito, a escondidas”, explicandoles bien todos esos problemas y trabas que os ponen y no os dejan educar como queriais (laborales, de protocolo, etc…), diciendoles quienes son “los buenos”, quienes son “los malos” y explicandoles bien todo el marron y toda la mierda que hay detras y sus intereses, y entre todos tomais soluciones a escondias a estos problemas y os ayudais entre todos sin ningun secreto, pero diciendoles que disimulen bien como que no saben nada (para que no os echen)
es la unica manera en la que vais a ganar de verdad la confianza de vuestros alumnos y vosotros podreis confiar de verdad en ellos, el mejor secreto es no tener secretos
4. Quique | 17/04/2008 a las 12:29 pm
Hola, sólo por incordiar un poco más y ya lo dejo. Pelanas, lo siento pero la cosa no va así. Nunca, ni por asomo, diré algo a ningún alumno, usuario, o quien sea a sabiendas de que sea perjudicial para ella. ¿Por quien nos has tomado? No somos una banda de facinerosos al servicio de nadie.
Yo, cuando trabajo el absentismo escolar, los malostratos o cualquier otra cosa me lo creo, te lo aseguro. Yo es que las leyes me las creo, y el Estado de derecho también. Y cuando hay algo que es indefendible me quejo a la administración y animo al usuario a que también se queje, no se lo meto a la persona con vaselina, como aconsejas tú. Esto es el colmo.
En fin, pelanas, que si quieres opinar sobre la profesión y dar consejos tan alegremente yo también te aconsejo que te pongas un poco al día porque está claro que no tienes ni idea.
Quique.
5. el pelanas | 17/04/2008 a las 5:51 pm
perdon si os he ofendido pero no me has entendido bien, o yo me he explicado mal, os voy a poner unos ejemplos de los que me paso a mi cuando estudiaba:
era un dia especial del colegio y a la hora de comer habia una comida especial en el comedor, yo no sabia si habia que pagar o no (los dias normales, cada vez que te quedabas a comer tenias que apuntarte en una lista que pasaban a media mañana y la factura llegaba a casa, pero ese dia al ser especial no lo sabia), por miedo a que luego llegase una factura de algo a casa por mi culpa y me cayese un broncon, le pregunte al profesor si ese dia, al igual que los dias normales, habia que pagar el comedor o no, y el muy “cabronazo”, me contesto: “esa pregunta sobra”, se lo pregunte varias veces aludiedo el tema de mis padres, pero seguia respondiendo -y cada vez mas cabreado- lo mismo: “esa pregunta sobra”.
Al final, como de todo el curso (3 aulas enteras) se quedo todo el mundo y despues de que todos me insistian en que me quedase, me quede, comi, y a la de unos dias llego una factura a casa de 800 y pico pesetas, lo que me costo un broncon de campeonato en casa, por culpa del profesor que no me queria decir si habia que pagar o no (¿¿obligado a no decir si hay que pagar?? no lo se pero me da la sensacion de que si)
tambien, en ese mismo colegio, habia una especie de campo de tenis cerrado, que se podia alquilar, y algunos alumnos lo alquilaban (pagando dinero) en horas de clase y asi hacian “pira” pero no les ponian falta
en el mismo colegio y estando en 2º de bachillerato, un profesor nos pregunto uno por uno quienes ibamos a ir a la selectividad y quienes no (por supuesto no nos dijo nada de que a los que querian hacerla les iban a dificultar mas el aprobado si veian que iban a sacar una nota mediocre, pero si decias que no ibas a hacer la selectividad incluso te aprobaban asignaturas suspendidas), y yo, dije que si: a gente que tenia notas igual de malas que yo pero que dijeron que no iban a ir a la selectividad, les aprobaron cosas por la cara (con notas muy malas) y a mi, con notas similares, me suspendieron todo lo que pudieron
¿¿porque no nos aviso antes de que si decias que no ibas a la selectividad te aprobaban lo que tuvieses suspendido para que pasases??
pues uno de los alumnos que dijo que no iba a ir (le aprobaron cosas por la cara) pero al final fue y consiguio aprobarla
y en general, muchas cosas de este estilo y mucho favoritismo hacia los alumnos que mas dinero tenian (les reñian menos, les castigaban menos -o ni les castigaban-,…) y estoy seguro de que la inmensa mayoria de los profesores no eran personas favoritistas y muchas cosas las habrian avisado antes (como lo de si habia que pagar el comedor o si no ibas a la selectividad te aprobaban y otras muchas cosas mas…), pero como habia que cumplir las “normas del protocolo”…
un profesor que tuvimos un año, al principio (muy principio del curso) funcionaba “segun el protocolo” (lo hacia demasiado forzado, se le notaba que no le gustaba), cambio a la de muy poco tiempo (unas semanas), solo estuvo un año en el colegio, nos lo encontramos despues de acabar el curso, unos amigos y yo, en una cafeteria, empezamos a hablar y nos empezo a contar cosas sobre el colegio, y efectivamente, se tendia a obligar a los profesores a que funcionasen asi, tambien nos dijo de quienes nos podiamos fiar, de quienes no,….
este tipo de comportamiento tan injusto (obligado en muchos casos) es el que me da asco y el que hace que los alumnos desconfien de sus profesores y educadores
tambien podria servir de ejemplo una entrada de hace poco que habla de dos educadores que les despidieron por intentar que una madre marroqui acojida en donde trabajaban, estuviese con su hijo, ante la negativa del centro que les acojia de que estuviesen juntos (segun la noticia, lo hizo el lugar de acojida a proposito para que les sentase mal a los dos educadores) no se si me he equivocado pero si es asi, un CERO PATATERO para ese centro y un 10 para esos dos educadores
6. mer | 17/04/2008 a las 8:28 pm
Ante todo gracias por los comentarios y sobre todo agradecerte el tuyo Quique, que me ha dado bastante animo. Al igual que tu pienso que las cosas se pueden luchar a través de quejas, evaluaciones de calidad, etc. No abogo por volver a la mínima a la calle y montar el pollo en el ayuntamiento o donde sea, pero reconozco que ambos métodos deberían estar presentes. Que se nos vea en lo burocrático pero tambien en la calle y mas ahora que contamos con mas experiencia para no permitir que se haga un cliche de nosotros, ni den la vuelta a nuestras peticiones.
En mi caso he realizado evaluaciones del servicio, de los recursos, quejas a través de registro (yo sola por supuesto) y no ha habido respuesta, sobre todo de mi empresa que echa balones fuera, porque al final ellos estan muy bien, ganan el doble, tienen horario flexible y su espacio de trabajo es bastante bueno. Ademas cuando han visto la posibilidad de que yo pudiese hablar con alguien de la administración, me han recordado que tenga cuidado con lo que digo o mejor que no lo diga, que ya lo harán ellos en alguna reunión, puesto que si voy yo pondria en juego los puestos de trabajo de mis compañeros y eso…… Pues eso compañero que aunque no me lo creo mucho bastante tengo con seguir adelante como para que encima luego se me culpe. A pesar de todo espero que tengas razon y alguien lea y de importancia a mis informeas y evaluaciones, que ya empiezo a pensar que igual ni les llegan, o por lo menos tal y como yo los escribo (de lo que se encargaran en mi empresa). Lo mas importante para mi ahora es dejarme de sentir sola y notar una mano en el hombro que me hace falta de verdad!!.
Por ultimo comentarle al pelanas que creo que no me ha entendido mucho sobre todo en lo referente a las normas de protocolo, pero nosotros los Educadores nunca cuarteamos la informacion al usuario, que quede claro siempre buscamos el beneficio para el usuario, pero bueno esto daria pra otra entrada, siento que no me comprendas. Gracias
7. Aitzi | 17/04/2008 a las 10:09 pm
Es cierto que hay que seguir luchando por aquellas cosas que no vemos adecuadas, es cierto pues si miramos para el otro lado, lo que hacemos es que las cosas se perpetúen, Y así no se puede seguir.
Yo estoy con Quique en que cuando no estas de acuerdo con las condiciones laborales mejor marcharte, porque sino mal plan, pero es cierto que la gente mira por si mismo, para si mismo y hacia su ombligo…
Me acuerdo de cuando trabaje en protección de menores educación familiar, que las condiciones eran horribles, me lo permití durante dos años mientras hacía la carrera de trabajo social, pero ya para el tercer año me largue de ahí, se intento en más de una ocasión protestar por las condiciones laborales, pero todo el mundo a la hora de organizarse miraba para otro lado, hoy es el día que de aque equipo que había en el programa de educación familiar, quedan una persona, las personas que entran, duran menos que un caramelo en un colegio, dos meses, tres meses, se marchan por las condiciones, pero como siempre tiran de gente nueva, que es su primer trabajo, pues ahi están…
Me acuerdo cuando hacía integración social, que decían que en Francia este trabajo lo realizaban profesionales que llevaban diez años de experiencia, y aquí nuevos y que se van pitando, …
8. Asier | 18/04/2008 a las 4:26 pm
¡¡Mucho animo Mer y fuerzas para sentir que lo que haces esta bien ¡¡¡
La verdad es que no te puedo ayudar mucho desde mi perspectiva o vision de las cosas; porque vivi hace exactamente 1 año,una situacion muy, muy similiar a la tuya. Yo no denuncie nada referido al tema laboral, pero si recibi de primera mano , la “mirada hacia otro lado” de buena parte de mis compañeros.
La raiz de la problematica, fue diferente; pero como tu, las consecuencias finales fueron muy parecidas: abandono, parte de soledad y cobardía.
La empresa no quería avanzar con los tiempos ni los nuevos servicios sociales, y decidió plantear un expediente de regulacion de empleo. Nos afecto a 21 educadores. Al principio, la solidaridad y la compañia reivindicativa no faltó; pero en cuanto la direccion amenazo con despedir a todos/as y cerrar el chiringuito de no llevarse a cabo sus pretensiones…….ahi nos vimos las caras y los actos unos/as y otros/as.
Te ves injustamente alejado, apestado y con tratamiento de Real Prudencia. Las miradas se volvieron a otro lado..
Por tanto, de “enfermo recuperado” a “enferma”…no hay nada mejor que vivir con la conciencia tranquila y segura de que las cosas que uno hace, las hace con criterio y justicia.
Del apartado tecnico y formal para hacer llegar nuestras querencias, nada mejor que lo apuntado por Quique.
9. Santi | 18/04/2008 a las 4:42 pm
Mi experiencia es que ante situaciones graves, no vale sólo con la queja o informe por escrito y es necesario montar lío en la calle.
Yo trabajé en un centro de menores que ahora está cerrado porque puse una denuncia al defensor del pueblo, sí, pero también porque informamos a todo el barrio de lo que ocurría dentro y montamos unos escándalos que a algunos les parecieron hasta “desproporcionados”.
La vía legal fue útil, y a lo mejor sin ella el centro seguiría abierto y los chavales maltratados, pero temo que sin la vía “de calle” se hubiese quedado en una denuncia archivada más…
Respecto a tus reflexiones sobre la solidaridad entre compañeros, a mí es algo que también me llama la atención, aunque al menos en Madrid está empezando a cambiar un poco.
Por lo menos ya hemos dado nombre a nuestro gremio, y en la ultima asamblea de trabajadores del samur social dicen que había como 70 personas, todos juntos, educadores sociales, trabajadores sociales, conductores, psicologos…
¡Besotes!
10. Abril | 18/04/2008 a las 6:42 pm
Hola!!
Suerte y ánimo Mer!
La gente mira hacia otro lado muchas veces Mer, en nuestra vida cotidiana es raro encontrarnos a gente que nos mire directamente a los ojos, que nos sonria, que nos saluden en el ascensor….pero cuando tu haces lo que ellos no hacen, en ocasiones te llevas agradables sorpresas…
Creo que en el ámbito laboral pasa exactamente lo mismo. Somos educadores, sí, pero somos gente. Y sí algunos de nosotros no hacemos lo que una importante mayoría hace, posiblemente nos topemos con agradables sorpresas…
Ya me he liadooo eh!!…En fín, lo que quería decir con toda esa cábala fonética es que NO MIRAR HACIA OTRO LADO…es la leche!!
Besos
11. Jon | 18/04/2008 a las 8:26 pm
Mer, que bueno que te animaste a escribir. Y como de costumbre, tan interesante el post como muchos de los comentarios.
Como he llegado tarde no comentaré para no repetirme, pero creo que Quique (como de costumbre), aplica una gran dosis de sentido común a todo este tema.
12. montse | 19/04/2008 a las 11:28 am
El valor es una de las características que los educadores/as no deben perder. Ya lo sé que van pasando los años y a veces la sangre ya no es la misma. Pero en este sentido, la hoja de ruta está trazada ( el camino que tú decides, Mer). Personalmente, cuando me he visto sola en diferentes problemas parecidos al tuyo he intentado diseñar planes “estratégico-militres” , siendo pacifista. Estos planes contemplan de la peor situación que te puedas encontrar: (mordiendo y de patitas a la calle ) hasta la más placentera ( enconctrando las plataformas o canales de denuncia que ataquen el problema a combatir). Cada situación es diferente pero el aprendizaje de todo esto es que si bien en “todos los sitios cuecen habas”, tu salud y bienestar es lo más importante. Si no traicionas tus ideales, te sentirás feliz aquí o allí aunque esto haya significado pasar por situaciones difíciles.
Con todo este rollo, ( y con algún consejo de pedrogrullo que a mí me ha servido), te animo a mirar hacia adelante!
Saludos!
13. Susana | 21/04/2008 a las 3:31 pm
Espero que nunca decaiga tu espiritu luchador, porque esa es una de la cosas que te hacen excepcional.
Muchos besos
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