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Reunionfobia

ReunionfobiaSiempre he sido un defensor de las coordinaciones como vía, cuanto menos, de comunicación entre las personas de una institución. De hecho, las acogía con optimismo y voluntad.
Pero con el paso del tiempo, cada vez me da más pereza, cada vez les voy poniendo más pegas, cada vez les veo de menos utilidad.

Me explico. Teóricamente, las reuniones son necesarias para ir haciendo un seguimiento de lo que vamos haciendo y para conocer lo que los y las demás hacen dentro de la entidad. No sé en vuestra realidad, pero en la mía, las diferentes reuniones se van amontonando. Que si reunión de mi departamento, que si reunión general, que si reunión de el proyecto tal, que si reunión de referentes, que si reunión de formación, que si… y la lista no para de aumentar.

En general, no sólo llevan mucho tiempo presencial, sino que gastas mucho tiempo tanto en desplazamientos como en prepararlas, con lo que algunas veces, desatiendes otros trabajos.
No sé porque cuando nos ponemos a hablar sobre el tema en el equipo, muchas veces comentamos la saturación de reuniones, pero a la vez, a todos nos es difícil diseñar otra manera de funcionar.

Está claro que debe de haber algún tipo de coordinación, pero una efectiva y útil, que en lugar de lastrarnos en el quehacer diario, nos reactive y nos haga partícipes de la institución.

Me da la sensación, de que muchas veces las reuniones se hacen casi para vernos las caras, casi sin planificación, sin orden y claro está, éste no es el camino.

Por un lado, está la responsabilidad de las coordinadoras para preparar las reuniones, pero por el otro, estamos los y las trabajadoras que también hemos de implicarnos para sacar chispas a las reuniones.

Siendo así, el engranaje funcionará, sino, el funcionamiento será casi por inercia, chirriante y costoso adentrándonos en un bucle sin fin de reunirse por reunirse.

¿Qué opináis? ¿Cómo podría solucionar mi problema de reunionfobía? ¿Creéis que aún estoy a tiempo?