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Brújula Moral

Brújula Moral“Cuando los humanos levantan el hacha, no es para defender su dinero, sino su dignidad”.

Hace unas semanas, se me quedó grabado en la memoria, el final de un capítulo de una serie televisiva norteamericana muy famosa. Gil Grissom, es un filósofo con bata blanca de forense, al que todos miran con extrañeza, como un tipo raro. Me recuerda, de alguna manera, a los educadores sociales, cuando hablamos de nuestro trabajo, problemáticas, objetivos e ideales; a gente que desconoce esta profesión. Cambien insectos por personas, cambien pruebas científicas por comportamentales o actitudinales y cambien el laboratorio por un escenario cualquiera de intervención socio-educativa.

Comentan compañeros/as nuestros, en otras líneas de debate, que es una profesión de mucha escucha (a poder ser activa, aunque las circunstancias del día a día varían y puede ser contraria o poco operativa), y yo añadiría otra cualidad: mucha observación. Sin llegar al vouyearismo, me encanta ver y mirar en mi profesión. Escudriñar y observar comportamientos, actitudes que me aporten dudas, reflexiones y, en definitiva, conocimiento.

El capítulo narraba la historia de una banda callejera de adolescentes, que cometía diversos delitos, entre ellos: robos, palizas, llegando incluso a matar a personas. Una vez apresados los menores, los protagonistas, inician una serie de reflexiones: “Estos chicos, para llegar hasta donde han llegado han tenido que sufrir mucho, y habrán tenido una infancia desgraciada que les condiciona en el presente“, “Son esclavos de su pasado, principalmente familias desestructuradas“, “Es lo que sucede cuando falta educación y valores“.

Suelen ser frases que todos/as, todos/as los educadores (sociales, educ.formal, informal, reglada, etc, etc…) hemos pronunciado alguna vez, en nuestra vida personal o profesional. Como queriendo explicarlo o justificarlo. Pues bueno, viene el prota de Grissom, para clavarnos al final con una estaca: “Una brújula moral te marca la dirección, pero no te obliga a seguirla“.

Estaré en contra del bullying, en contra de los menores o adolescentes que maltratan a sus padres/madres, les pegan o les matan. Estaré en contra de la delincuencia juvenil, los hurtos, la violencia, las peleas grabadas con móviles. Estaré en contra de los acosos sexuales a chicas entre una pandilla de indeseables. Estaré en contra, aunque dé la sensación de que la sociedad actual sea permisiva, rellene con eufemismos algunos actos incívicos e intolerables, y las leyes protejan a los menores de edad, hagan lo que hagan. Estaré en contra de estas cosas, ahora y siempre. Pero no estaré en contra de los menores. Ellos me tienen (siempre que lo deseen) cuando quieran. Mi hacha esta enterrada, siempre y cuando haya justicia social.

“Donde no llega la Educación, ha de hacerlo la Justicia“.