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Fútbol y Educación

Fútbol y EducaciónCorría el año 1984. Una clase normal de 5º de EGB (de aquellas, ni se sabía que era la LOGSE), de un típico colegio público, en un barrio obrero de la primera España socialista. En la asignatura de Ciencias Sociales, nos habían encargado la tarea de realizar un trabajo monográfico sobre un lugar, provincia, ciudad o país; y desarrollarlo en el aula; oralmente, ante la atenta mirada de todos los compañeros y maestra, y la escrupulosa grabadora de cassete que succionaba lo allí vertido.

Uno de los compañeros, y a la postre, mejores amigos de clase, habló sobre Galicia, autonomía de procedencia de sus padres. Su voz se quebraba a cada rato, sus palabras salían a cuentagotas como queriendo rellenar un silencio molesto y cruel, que inundaba todo el aula. Después de descifrar en clave la gastronomía típica (“patatas cocidas con grelos y huevos fritos”), le tocó hablar sobre sus ríos: “El río mas importante de Galicia es… el rio… ehhhh, vamos a ver… ¡¡Ahhh, sí!!, el Río de Janeiro”.

No hace falta decir que mi amigo, no tenía la mente mas lúcida del colegio, ni la capacidad de aprendizaje mas desarrollada. Deiz años más tarde, le contemplaba muy a menudo hablar ante los medios de comunicación, con una desenvoltura y una corrección digna del mejor bachiller. Quién se lo iba a decir entonces. Un ejemplo de jugador de fútbol y de persona, que practicó dicho deporte al más alto nivel durante una década en su equipo local (Athletic de Bilbao) y “adoptivo” (Celta de Vigo), pero que tuvo la suerte y el acierto de no renunciar a la formación educativa.

Ahora, suele salir a la palestra la interrogante de si son o no, las nuevas tecnologías (ordenador, consolas y televisor) los grandes enemigos de la Educación. En los 80, era el fútbol y su práctica diaria, la que tenía tal distinción. Complejidades de la vida, no hace mucho, sobre todo en el mundillo más intelectual y literario, ser un aficionado o seguidor de fútbol era signo de mal gusto: “No, no. No veo ese deporte tan estúpido. Prefiero los documentales de La 2”.

Con las nuevas televisiones y canales, y las moderneces sociológicas de hoy en día (OT y Gran Hermano), el discurso de esas mismas personas se torna en jocoso: “No, no. Por favor. No me gusta ver tal ordinariez. Veo algún partido de fútbol… de la liga inglesa, tan trepidante y emocionante ”.

Cuentan, que hace unos años, Alfredo Di Stefano le mandó un mensaje a los jóvenes futbolistas argentinos, y terminó pidiéndoles que leyeran: “Los libros no muerden”, concluyó. Cuando en Argentina apareció Maradona los padres se enfadaban si veían estudiar a sus hijos: “Que hacés con esos libros, agarrá la pelota y andá a jugar”. Va a ser cierto que el mejor futbolista es el huérfano. Conviene insistir en que es más fácil afrontar la profesión de futbolista con una buena formación: Fútbol y libros (que no sean de fútbol). ¿Es el balón enemigo del colegio? Yo los veo como buenos complementos.

“El entrenador, cual Educador, pone el consejo. Pero la parte mas importante, la pone el aconsejado”.