Tags

Related Posts

Share This

Maltrato Institucional

Maltrato InstitucionalPónganse en situación ante esta historia ficticia que les voy a contar: última hora de una lluviosa tarde. El Lucce a punto de recoger sus bártulos para dar por concluida su jornada laboral y encaminarse a su hogar a disfrutar de un partido de la Eurocopa. En estas que entra a mi despachito un joven adolescente, con un buen tocho de pelo arrancado, descalzo, completamente empapado y llorando.

Imaginemos que es la tercera vez que le veo. Pongamos que se trata de un caso con el que acabo de empezar. Al chaval me lo presentaron junto a sus progenitores y en presencia de la Trabajadora Social hace dos semanas. La segunda vez que le vi estuvo parco en palabras, diciéndome casi en exclusiva durante esta primera sesión a solas que se quiere pirar cuanto antes, que ha quedado con una titi. Y la tercera vez hoy, de esta guisa. ¡Vaya bacalao! Y seguro que el Croacia – Turquía estará de puta madre. En fin, gajes del oficio.

– Pero, ¿qué te ha pasado? – inquiero.

Y lo que le ha pasado es que, según dice, entre su madre y su hermana le han dado una paliza de aúpa. Y ciertamente tiene toda la pinta. Además de lo que percibí nada más entró, ahora compruebo que mana sangre de su labio inferior.

Con las mismas, agarramos y nos subimos a la Policía a tramitar la pertinente denuncia. Cuando los agentes comprueban que es menor de edad y le dicen de llamar a sus padres, el chavalito, obviamente, dice que de eso nanai y le da como una especie de ataque de ansiedad. Por mi parte, me presento y les oriento que, a lo mejor, el siguiente paso a dar es poner el caso en conocimiento de los servicios sociales especializados. La respuesta que obtengo es negativa ya que no existen servicios sociales especializados de emergencia, osea, que curren por las tardes, y, por lo tanto, la siguiente salida es establecer contacto con la fiscalía de menores.

– Bueno joven y apuesto educador – me dicen los policías (recordad que hablamos de una ficción, ¿vale?) – tú ya has cumplido con tu parte. Puedes retirarte. Nosotros nos encargaremos de llevar a este mozo a fiscalía.

Bueno, pues si la autoridad así me lo indica, tendré que hacerles caso.

Al día siguiente, después de haber disfrutado del apoteósico final del Croacia – Turquía, ya en el curro, llamo a la Trabajadora Social titular del caso para contarle todo lo acaecido en la jornada anterior.

Y ella resulta que me cuenta que el jovenzuelo protagonista ha pasado la noche en casa.

– ¿Comoooooooooorrrr? Pero si se supone que lo iba a llevar la madera a fiscalía y que, por tanto, allí le asignarían un centro hasta que al día siguiente la Dipu se ocupara del caso o lo investigara un poco más a fondo y, y, y….

– Pues ná salao – me contesta la Trabajadora – resulta que en vez de que le atendieran en Fiscalía, lo hicieron en unjuzgado de instrucción al uso, ya que, según el criterio de la jueza de guardia, como los imputados eran los padres… pues eso. Por supuesto, convocaron a los padres y allí pues no parece que atendieran a los requerimientos del menor ni incluso a los signos físicos que presentaba y al final para casa, sin saber, en definitiva, si al chaval le ha caído otra paliza por la que acaba de liar.

Y el Lucce, en una mañana nuevamente lluviosa (y van…), se queda planchado y, en cierta forma, flipando. Y empiezo a pensar en cómo las diferentes instituciones se pasan la bola de un lado a otro (osea, al menor) dejando la casa sin barrer (osea, al chaval)… Y me doy cuenta de la escasa formación que tienen los recursos que no están íntimamente relacionados con el ámbito de menores, dándome cuenta también de que no cuentan con protocolos para este tipo de historias… Y, al final, pienso que es la hostia que no existan servicios sociales de urgencia (por lo menos en mi zona), ¿acaso los maltratos o los abandonos o los que los ejercen tienen horarios de entrada y salida?… Y piesno, ¡qué coño!, si mañana este teenager la lía gorda será medianamente normal, después de las respuestas que obtiene en casa y las respuestas que le han dado las instituciones supuestamente dispuestas para su protección… Y, joder, que esto no es más que otro tipo de maltrato: Maltrato Institucional, así de claro.

Pero bueno, amigos, esto es sólo una vomitona nacida de mi calenturienta cabeza. Seguro que todo funciona de puta madre por ahí fuera, ¿verdad? Venga va, cualquier parecido con la realidad, como decía aquel, es pura coincidencia. Ale, venga, que seguro que ganamos a Rusia y llegamos a la final. ¡Podemos!

Comentarios

Comentarios