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De Fútbol, Nuevas Familias y Gabinetes Privados

Sergio García con la camiseta de la selección españolaSergio García, jugador de la selección española, combinado que ayer se alzó con el título de campeona de Europa (y yo que me alegró, y mucho, y más después de saber que una banda de fascistas agredieron a un grupo de chavales en Vitoria por el hecho de que celebraron que España superara a Rusia en las semifinales) se jactó, al poco de comenzar el torneo, de no haber leído ningún libro, ni siquiera los del colegio. Ahí, ahí, Sergio ‘Sonidobumping‘ García, dando ejemplo a la juventud hispana.

El caso de Sergio ‘Sonidobumping‘ García aparece aquí un poco como excusa para hablar un poco de fútbol después de esta mágica Eurocopa, pero también para tratar los nuevos perfiles de gente con los que los y las profesionales de la Educación Social estamos empezando a tratar desde hace ya algunos años.

Me estoy refieriendo a chavales y chavalas, a familias en situaciones socioeconómicas más que acomodadas, pero con una serie de problemáticas comportamentales, de consumos e incluso de salud mental bastante acusadas. No estoy diciendo que Sergio García provenga de este tipo de familias, pero, a buen seguro, la situación en la que vive en la actualidad sea más bien positiva y puede que el jugador del Real Zaragoza tenga novia y puede que incluso hijos y, la verdad, con afirmaciones como de las que se enorgullece y que he comentado más arriba, pues casi que habría que decirle: ‘ponga un educador en su vida’.

Je, es broma todo, eh, seguro que el Sergio es un tipo fenomenal y tendrá una familia ídem de ídem. Pero a lo que vamos: no sé a vosotros pero en mi caso cada día son más las familias que tienen más duros que un torero, que cuentan con un piso guapísimo, un par de carros flamantes, y unos hijos adolescentes que siempre van de marca, que compran el mejor costo y que han levantado la mano a sus progenitores en más de una ocasión.

Es un cambio muy acusado respecto al perfil de población que hace años se asociaba a nuestra labor. Gente con escasos recursos, chavales tirados, probelmáticas, en definitiva, más marginales. Es decir, estos eran carne de servicios sociales y era prácticamente inimaginable hallar en dicho sitio a otro tipo de personas.

Y, sin duda alguna, ese perfil “tradicional” sigue existiendo y, en cierta forma, sigue siendo el que más presencia tiene en nuestro día a día, pero, poco a poco, el otro, el nuevo, cobra cada vez más relevancia.

Para explicar este fenómeno podríamos hablar de ausencia de límites y normas, de un cambio en el concepto educativo de los que ahora son padres y madres y que cuando fueron hijos e hijas se hallaban en un modelo extremadamente rígido y autoritario, de la influencia de la tele, de la ausencia de valores y autoridad… Aspectos bastante manidos a los que quizá sí que haya que dedicar más tiempo, pero no ahora.

Mi intención con esta entrada ha sido, como ya he dicho, hablar de fútbol y poner de manifiesto esta nueva realidad en nuestro ámbito. Una nueva realidad que provoca que amigos y compañeros de esto de la Educación Social empiecen incluso a vislumbrar la posibilidad hacerse autónomos, abrir un gabinete educativo privado y empezar a bombardear con sus servicios y buen hacer a madres y padres que puedan estar pasándolas canutas con su hijo púber. ¿Qué os parece esta posibilidad?

Con todo, espero me perdonéis lo deslabazado de este escrito. He mezclado churras con merinas y quizá no me haya expresado con claridad. Pero pensad que aunque estéis leyendo esto ahora, este post fue escrito minutos después de la final de la Eurocopa, osea, que uno estaba embargado y emocionado. Gracias por la comprensión.