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Desmadre de Verano

Desmadre de VeranoUna compañera me comentaba el otro día el miedo que le daba el verano y más concretamente la vuelta después de las vacaciones. Y no por el llamado “síndrome postvacacional”, sino por las condiciones en las que se encontraba a muchos y muchas de sus chavalas.

Y es que parece que el verano es sinónimo de desfase, y es que parece que el verano es sinónimo de aflojar la conciencia, de relajar nuestra vocecita interior, y es que parece que entendemos que relajarnos es dejarnos llevar, sin criterio y sin crítica.

Así, parece que en época estival nos abandonamos a la suerte y a la ilógica carrera del alcohol, las fiestas, y quizá de otras sustancias… Parece que es época de un paréntesis, del dichoso kit-kat, en el que nos permitimos caer en la tentación, y no librarnos de ningún mal, más que nos pese.

Desde este mismo espacio, muchas veces hemos abogado por la necesaria tregua, por el descanso psicológico y la necesidad de desconectar, pero quizá no a cualquier precio.
Parece que esta lógica alimentase las fauces del “todo vale”, justificado por la razón de la temporalidad, como los que luchan por una prenda en época de rebajas en los grandes almacenes. ¡Ver para creer!

Desde luego, no queda muy claro. Todos queremos tener vacaciones hasta de nosotros mismos, pero a la vuelta, nos encontramos con un chaval descontrolado, con una familia en profunda regresión, con un anciano que ahora no respeta las normas del centro, y parece que este paréntesis, nos da más quebraderos de cabeza de los previstos y requiere de un sobreesfuerzo para retomar el control del timón.

Me imagino que todo el mundo habrá tenido experiencias de este tipo, pero, ¿hay que tomarlo como algo “normal”? ¿Hay alguna manera de evitar este descontrol?

En un mar de dudas me halló, y agradecería que me contestase quien aún no se encuentre a la deriva, a bordo de su esperado buque vacacional.

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