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Ayudar a Cruzar a la Otra Acera

Bandera GayChechu tiene 14 años. Cuando recibimos a Chechu y a su madre en el servicio, Chechu contaba con 8 años. Nos llegó como demanda de su progenitora de que en el colegio se metían mucho con su hijo. Consultado el centro nos dijeron que, en efecto, era así, pero que el pequeño Chechu no se quedaba atrás y que él pegaba mucho y bien y utilizaba insultos y expresiones muy poco apropiadas para un niño de 8 años.

Chechu tenía y tiene una pluma de impresión. A Chechu no le gusta el fútbol, ni el pressing catch, ni el karate ni el taekwondo. Su madre le apuntaba a fútbol y a karate y a taekwondo y a pressing catch no porque los colegios todavía no han contemplado incluir esta “disciplina” como actividad extraescolar (si lo hacen triunfan, todo sea dicho de paso). A Chechu lo que le gustaba era bailar y hablar de la Super Pop con otras niñas, pero su ama no le apuntaba a danza ni le compraba la Super Pop.

A Chechu le gustaba estar con más niñas. Esto molestaba a otros niños. Los niños le llamaban mari chica al principio, luego mariquita y ahora maricón. A su madre no le gustaba que su hijo andara sólo con chicas y le obligaba a salir por la tarde con el vecino aburrido que sólo sabía hablar de videojuegos. Su madre le “aconsejaba” sobre cómo tenía que defenderse de los chicos que se metían con él:

– Tú les dices… “¿Maricón? Sí, pues ya verás cuando me folle a la puta de tu hermana”, ¿vale cariño?

Y Chechu obedecía a su madre.

Chechu tiene un cacao en la cabeza de impresión. Llevo varios años trabajando con él y he tenido que atender muchos otros aspectos de la vida de Chechu y de su familia, pero me temo que ha llegado el momento de abordar su más que posible homosexualidad, no como un problema en sí mismo, obviamente, si no para evitar que esta posible característica suya le ocasione más conflictos.

Creo, de veras, que a Chechu le gustan los chicos. Le hemos pillado chateando con otros chicos en foros picantones, haciéndose pasar por chica. He consultado a otro compañero Educador especializado en sexualidad y en este tipo de lides sobre Chechu. Le ha conocido en un curso de sexualidad para adolescentes que ha impartido en el instituto en el que estudia Chechu y coincide conmigo.

Mi compañero y yo consideramos que Chechu lo está pasando mal. Debe ser jodido, muy jodido, admitir en el insti que te gustan los tíos cuando la gente utiliza a los homosexuales como objeto de insulto y mofa. De hecho, Chechu verbaliza que le gustan las chicas y que ha tenido novia. De hecho, Chechu se burla de un chico que va a su insti porque dice que va a estudiar peluquería.

– Eso es de maricones – dice Chechu con una pose amanerada.

No sé si nos quivocaremos mi compañero y yo, pero no lo parece. Por mi parte, no sé como ayudarle a cruzar de acera, a salir del armario. No se lo he preguntado directamente, lo reconozco, y puede que ésa sea una solución. De momento, a través del lenguaje, a través de fichas, dinámicas y actividades, trato de normalizar todo lo referente a la homosexualidad, haciendo, precisamente, lo contrario que ha hecho su madre desde que ésta se dio cuenta que su hijo era (si lo es) gay.

Aún así, esta situación me está suponiendo una pequeña comedura de cabeza. ¿Alguien me ayuda a ayudar a un adolescente a que cruce a la otra acera?