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Preparen Armas. Apunten. ¡¡Fuego!!

Preparen armas. Apunten. Fuego!!Malos tiempos, para la lírica” rezaba aquella canción de Golpes Bajos. No los son mejores para los inadaptados: ni los tiempos, ni los golpes. Quizás por ello, sigan siendo éso: inadaptados. A fuerza de repetir la palabreja de marras, no se borra el historial de un plumazo, y menos aún: no se borran las conciencias de los que poseemos dichos prejuicios.

La palabra inadaptado significa que una persona no está adaptada a la sociedad. Pero, en verdad, viendo los tiempos que corren, me parece hasta un privilegio. Se entiende, por tanto, que el inadaptado es aquel que no se adapta o integra a la vida actual (no añadiré lo de moderna), que entendida como buena vida, es donde anidan los vividores.

Cada uno es dueño de sus palabras y sus silencios y además añadiría: de su familia. Nadie elige la familia que uno/a tiene. En todo caso, es la familia la que te elige a ti. Jonhy tiene la mala suerte de tener a su padre en la trena. De esto y algún mérito más contraído por nuestro pequeño boy scout azabache, se han enterado en el barrio donde vivía.

Las palabras vuelan, pero no sabíamos que tanto como para llegar a ser más rápidas que la pólvora. No ha hecho falta ni mecha: En el colegio entienden que el menor debería cambiar de centro educativo, dada la alarma social que se ha creado entre los vecinos y la asociación de padres de la zona donde vivía. Sería perjudicial para él convivir en una escuela donde estaría señalado desde el primer día. Se han agotado todas las lupas de los Todo a 100 en Bilbao, en menos de una semana. Lástima que el espécimen a observar, sea un menor de 11 años, que tan solo llegó a estar matriculado 3 semanas el curso pasado.

En el Norte no hay gallos, y si los hay, no se les oye. Pero antes de que cantase el primero, ya estaban los teléfonos del centro educativo y la delegación de Inspección echando humo. No hablaban de aumentos de presupuestos, ni de Educación para la Ciudadanía (de la que algunos/as gerifaltes adolecen); sino de cómo empaquetar a este muchacho en otro Centro, empezar una vida nueva, dada la oportunidad que se le brindaba de convivir en un hogar de acogida, a escasos 2 km de su antigua morada. Las bondades del pacto son que no fuese objeto de ensañamientos o miramientos sociales y vecinales, según se iniciaba el presente curso, y poder aprovechar un nuevo entorno positivo para su desarrollo, alejado del anterior círculo de amistades y su barrio de estos años atrás.

Decía mi abuelo que “no se puede estar con las manos limpias y el culo sucio“. No le hizo falta estudiar nada, ni pertenecer a ningún organismo burocrático. Pero asimismo me enseñó que para desarrollarte en esta vida, y poder educarse con cierta normalidad, es necesaria una cosa esencial: VINCULOS. Vincularse a una familia, a un barrio, a una ciudad, a un deporte, a unos amigos, a un centro educativo… Si pueden ser positivos y referentes, perfecto.

Mientras esto sucede, Jonhy sigue duchándose cada noche para, al menos, oler bien. Y los que deciden su futuro, abren las ventanas de sus despachos para que se vaya el hedor, mientras disparan al títere como si de un pelotón de fusilamiento se tratase.