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¿Hasta dónde le cuento?

¿Hasta dónde le cuento?En nuestra profesión, son muchos los trabajos en los que compartimos largos periodos de tiempo con los usuarios y usuarias.

En esta convivencia, a veces no es fácil separar lo personal de lo profesional y saber hasta dónde puedo o, mejor dicho, debo llegar.

Sobre el papel, resulta muy fácil trazar una línea imaginaria que separa “nuestra vida” de la vida profesional, pero en la vida laboral, las fronteras no siempre son tan nítidas.

De este modo, y siendo consciente de que debe haber un límite entre ambas, no pocas veces me he hallado en duda sobre cómo actuar.

Al final, de forma espontánea, surgen situaciones, preguntas sobre uno mismo que si te pillan de improvisto, no sabes qué contestar.

Alguien me dirá que simplemente con explicar nuestro rol como profesionales y marcar la distancia educativa bastará. Pero, no me quedo conforme, porque hay trabajos como en la educación de calle, u otros que os agradecería que me señalarais, en los que la relación se establece de forma intencionada, pero muy natural. En este sentido, si marcamos la distancia, si no respondemos a preguntas como ¿a dónde te vas de vacaciones? o ¿Cómo se llama tu novia? se pierde ese clima de confianza, o al menos esa es la percepción que tengo.

Estos pensamientos, me han acompañado durante años de trabajo y he optado casi siempre por responder naturalmente, sin darle mayor importancia.

Aún así, siempre hay momentos en los que te quedas un poco inquieto, y no estás seguro de haber actuado del todo bien.

Para finalizar, creo que lo importante es no pasar la línea de informar, a compartir preocupaciones y/o problemas personales, pero me queda la duda si en estas situaciones no estaremos dando un primer paso hacía un terreno farragoso.

Es complicado equilibrar la balanza entre naturalidad y distancia educativa, ¿hasta dónde contáis vosotras y vosotros?

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