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Un Clavo se Saca con Otro Clavo… Arrivederci!!!

Imagen de la Toscana

Escribía ayer un comentario en el Blog del Educador en Alaska acerca del síndrome post vacacional. Les decía a Quique – su autor – y a las contertulias que en aquellos momentos habían dejado su aportación, que este año el cacareado síndrome estaba siendo más duro que nunca.

El caso es que yo me tomé vacaciones allá a finales de julio, regresando al tajo el día 18 de agosto. Desde entonces he de reconocer que mi rendimiento ha sido más bien bajo. La desidia ha sido mi compañera de viaje durante estos días. Pensándolo de forma reflexiva creo que hay unos cuantos factores que pueden explicarlo, a saber:

El hecho de reincorporarse en agosto. Este mes es de galvana total para todo el mundo, educadores y educadoras sociales incluidos. Es más, he comprobado a lo largo de los años que nuestro leit motiv laboral, las personas, también se contagian de la pereza y no quieren saber nada de proyectos educativos, de entrevistas y demás gaitas. Por eso, desde el 18 de agosto hasta primeros de septiembre no estuve con ninguna de mis familias ni con ninguno de mis chavales y chavalas, principalmente porque todos ellos, de muy buenas formas, me decían “mira, Lucce, salao, mejor lo dejamos para cuando empiece el curso“.

Los cambios en el equipo. Mi empresa ha decidido que agosto y principios de septiembre era un buen momento para hacer unos cambios en el equipo de trabajo, de forma que desde hace unas semanas me encuentro haciendo de guía de dos nuevas compañeras, que se incorporan con demasiadas ganas en comparación con las que tengo yo. Además, todo esto ha trastocado algunas actividades típicas para esta época.

Cansancio. Esta siendo un año muy duro en diferentes ámbitos de mi vida, no sólo el laboral. Supongo que esto contribuirá a que, de un modo u otro, afecte al currelo y, por tanto, en vez de estar al 100%, como cabe suponer una vez que se han recargado las pilas en el periodo vacacional, estoy a un 50% muy raspao.

Con todo, y tal y como anuncié ayer por Alaska, me las piro, me voy, ahueco el ala, ahí se quedan, bye bye, agur Ben-Hur

… Cuando estéis leyendo esto, este que os escribe estará camino a Italia, donde, junto a su bellísima parienta, tiene previsto pasar 8 días de asueto repartidos entre Roma y la Toscana, disfrutando de la belleza de sus monumentos, de sus paisajes y de sus deliciosas viandas, empapándonos de la cultura itálica y absorbiendo la fuerza imperial que aún quede por aquellos lares para la vuelta.

Pues eso. Que les dejo durante un par de semanitas en buena compañía, con Asier y Tote (y todo aquel y aquella que quiera, recuerden) y luego volveré aquí para volver a llorar de que quiero más vacaciones y que tengo síndrome post-vacacional, y que son varias las causas por las que estoy vaguete, etcétera… Pero ahora aprovechemos el momento y saquemos el clavo traumático del 18 de agosto con unas nuevas vacaciones.

Que ustedes lo pasen bien… Arrivederci!!!

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