Tags

Related Posts

Share This

Usuarios – pacientes – personas

Imagen ilustrativa de la entradaTras el comentario de Luisma a mí entrada ¿Hasta dónde le cuento?, me puse a reflexionar sobre lo que decías y he aquí mis devaneos.

Siempre nos da seguridad crear etiquetas de las cosas, organizarlas en baldas, en ficheros, en cajas, en carpetas, en secciones, por colores, por utilidad o por mayor o menor uso.

Esta tendencia es típica del ser humano, que teniendo un orden más o menos “ordenado”, busca la seguridad de los límites, de las líneas y las fronteras de cara a orientarse y tomar una perspectiva de la realidad.

En este sentido, sentimos la necesidad de dar un nombre a las personas con las que trabajamos. Es ahí donde les nombramos como usuarios, pacientes, chavales, clientes…

Usando estas denominaciones, lo que hacemos, es referirnos a las personas con las que trabajamos y a la vez las hacemos partícipes de un colectivo concreto.

Por ejemplo, si usamos la palabra paciente, estaremos dando un matiz de asistencia médica, o si usamos la palabra chaval le estaremos dando un matiz de cercanía en la intervención.

Visto de este modo, el usar estas palabras nos ayuda a identificar a las personas con las que trabajamos y las características básicas que les unen en relación a nuestra intervención.
Siendo así, nos pueden parecer términos más o menos acertados y podemos compartirlos o no, pero estaremos de acuerdo en que es necesario nombrarlos de alguna forma. Así, quizá sería más correcto hablar de las personas a las que dirijo mi trabajo, pero sinceramente, no sería nada práctico y aunque políticamente correcto no tendría éxito de cara a su aplicación.

En mi opinión, no debe de ser un aspecto en el que centrar nuestra atención, ya que si dichos términos no encierran significados perniciosos, ni mal intencionados, hay que entenderlos como son, simplemente como una forma de entender de que estamos hablando.

Por otro lado, también podríamos discutir sobre la costumbre de hablar con posesivos.

De este modo, solemos decir; mis usuarios, mi pacientes, mis chavales…

Con esto, no queremos decir que nos pertenezcan, sino que trabajamos para ellos. Mal entendido, podría deducirse que desde ese trato ya estamos generando una relación de dependencia, en la que ellos o ellas nos pertenecen, pero en la práctica, es una manera de entendernos que no me queda claro, si en verdad merece la pena cambiar o si no le estaremos dando demasiadas vueltas a algo que no merece la pena.

¿Qué opináis educabloggers?

Comentarios

Comentarios