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Trabajo Invisible

Imagen en blaco representando el trabajo invisibleCómo una tormenta inesperada, empecé a pensar sobre la invisibilidad de parte de nuestro trabajo. Me explico. En muchos de los proyectos, sólo quedan reflejados los llamados indicadores, escritos en las hojas amontonadas de las distintas memorias.

Paradójicamente, son esas “memorias” las que olvidan parte de nuestro trabajo.

No entraré en sí esas partes son más importantes o no, ya que lo que hoy me interesa, es rescatar esas vivencias del olvido.

Cada día nos esforzamos, cada día tenemos pequeños objetivos, cada día nos movemos, convivimos y luchamos por salir adelante.

Solemos analizar los resultados finales, fijándonos en factores más medibles, cómo el número de personas con el que hayamos trabajado, o el número de veces que han faltado a una sesión.

Llegado este punto, habrá quien señale que estos aspectos se trabajan en las reuniones de equipo, en la evaluación de proceso, en el seguimiento de los proyectos.

En la práctica, y desde mi experiencia, raras son las veces en las que se profundiza en los esfuerzos del día a día y quizá sea imposible que así sea.

Es cierto que se pueden comentar pequeños triunfos, pequeñas anécdotas, o pasajes del trabajo, pero muchos quedan archivados en nuestras mentes, como una película filmada que nunca nadie ha de ver, como aparece en el libro de las ilusiones de Paul Auster.

No creáis que tengo un día negativo y que estoy embargado por el pesimismo. Mi intención es otra, es la de hacerle un pequeño homenaje a esos momentos, a esos esfuerzos que diariamente realizamos siendo nosotras los únicas y únicos testigos. Y…a veces, ni tan siquiera nosotros mismos somos conscientes de nuestros esfuerzos, de esos pequeños logros, cegados quizá por esos objetivos finalistas que nos piden, no prestamos atención, ni valoramos suficientemente lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, ¡no tenemos tiempo!

Creo que debiéramos tener en cuenta ese trabajo invisible, porque ése es el que marca nuestra vida laboral y más allá. Porque los objetivos finalistas, los indicadores, no muestran realmente el aquí y el ahora, el presente, lo que realmente importa.

Centrar nuestros sentidos en el futuro, impide que disfrutemos del presente y creo que esto es completamente trasladable al trabajo, que aunque a veces esté condenado a la invisibilidad, no dejará de darnos conscientes satisfacciones. Al fin y al cabo el ser humano es presente…

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