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Crónica de un Día para la Historia de la Intervención Social en Bizkaia

Concentración

Jueves 30 de octubre. 11 de la mañana. Los prolegómenos a la movilización, y el anterior trayecto por las calles del botxo, hace presagiar un mal día para nosotros/as: jarrea a cántaros y no tiene pinta de que escampe pronto. Tomando ventaja al evento, he bajado en metro hasta el centro con 20 minutos de adelanto, para aprovechar y comprar unos silbatos. Arcaico y sencillo elemento acústico que hace el ruido necesario, para que un viandante se dé la vuelta sobre sí mismo o eche la vista a un costado. El fin y los medios, bien valen la pena.

No estoy seguro de encontrarme con Lucce, pero la apuesta por Tote es firme, como así fue. Ya sabemos que algunas empresas, al igual que el Santo Padre, aprietan en ocasiones, pero no ahogan. Los tiempos y las Asociaciones/Cooperativas, ya no utilizan sogas, pero sí palabras; con tal de cortar la respiración o el riego sanguíneo a los profesionales, durante unos segundos.

Me voy acercando lentamente a mi destino. El tiempo ya apremia, porque la búsqueda del ansiado elemento acústico ha sido larga y tortuosa. Hasta que no te propones buscar y comprar silbatos no sabes bien a dónde dirigirte. Y vayan ustedes descartando tiendas orientales o de Todo a Cien: la respuesta fue la misma: Nada. Subo la Gran Vía, como un tren de mercancías que desea llegar a la estación y, si puede, llevarse a los pasajeros que pille por delante. Fuerza y animo interior, que busca salir al exterior para compartirlo/repartirlo entre los compañeros.

La formación no está del todo organizada, pero se oye murmullo a lo lejos. Las primeras banderolas sindicales se dejan ver en la distancia, entre los arboles de la vía. Digna. Muy digna. La primera imagen es de un grupo amplio de gente, colorido delante del palacio Foral y pequeños grupos reducidos haciendo tertulia profesional, a la espera de que William Basterra Wallace (representante de CCOO, sindicato mayoritario en el sector), diera las instrucciones pertinentes.

Concentración

Según fuentes policiales y de la patronal: 25 manifestantes. Según los sindicatos organizadores, cerca de 300. Hagan la media y les dará una cifra aproximada y real; diez arriba o abajo. Han venido gentes de otro sindicato (ESK) que hasta el momento no habían dicho esta boca es mía. Son recibidos con timidez y cierto recelo, pero finalmente se juntan al bloque (es cuestión de sumar)

Cual velero bergantín, la pancarta empieza a desplegarse delante del Palacio Foral de Vizcaya, institución del Reino, por antonomasia. Una improvisada pero atrevida compañera, coge el megáfono y empieza a proferir los primeros eslóganes. No tiene muchos adeptos la iniciativa, pero el ruido empieza a animar la calle (a los silbatos de Tote, un servidor y algún compañero suelto más, se suma una carraca de madera) y los medios de comunicación empiezan a sacar las primeras instantáneas. Luego, según van pasando los primeros minutos, las radios van cogiendo sitio y demandando la presencia de algunos representantes, en su mayoría, portadores de la pancarta. No negaré que se echó en falta alguna televisión (siquiera local, que hay muchas y ávidas a este tipo de reivindaciones), pero la realidad fue la que fue.

Las tres cabezas visibles, algunas como las de Roberto (LAB), más visibles que otras (por su cabello) y los otros dos (por ausencia de éste), Basterra y Larramendi (ELA), se buscan entre la multitud, para subir al Palacio Foral y hacer entrega al señor Diputado de Acción Social, señor Aburto (PNV), del manifiesto laboral por la dignificación del Convenio de Intervención Social en Vizcaya. Finalmente, sube Aitor (ELA), mano derecha (y en ocasiones también izquierda) de Larramendi.

Concentración

Después del acto simbólico (sin canapés por medio, háganme caso), se vuelve a hacer uso del megáfono para exponer lo allí acontecido, y recordar a los participantes (habidos y que pudiesen haber) que el próximo Jueves 6 de Noviembre, nos volveremos a manifestar en Barakaldo, frente al Ayuntamiento (PSOE), y dejarnos oír ante otro organismo público contratador de proyectos y servicios socio-educativos.

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