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Coge tu Móvil y Grábatelo

Coge tu Móvil y GrabáteloEl pasado jueves a la tarde noche acudí invitado a la obra de teatro “Que te meto” , interpretada por Pikor Teatro, que está pensada para tratar el tema del bullying con jóvenes y adolescentes.

En esta obra, el esktech que más me llamó la atención fue al final de la misma, en el que un compañero y dos compañeras humillaban a un supuesto adolescente que estaba “gordo” y para más inri, le grababan con una cámara de video, hablando más tarde de colgar su corto en You tube.

El resto de la obra estaba bien, pero ese momento fue el que más me pareció que conectaba con la realidad actual de la juventud.

No olvidemos las continuas polémicas por la imposibilidad y/o falta de control de la distribución de este tipo de videos vejatorios por medio de la red y por medio de las cadenas de MMS.
Siendo educadores y educadoras, me imagino que no será raro que os hayan enseñado videos de peleas, o quizá videos en los que se pegan collejas, videos de caídas, o de roturas espectaculares de articulaciones o sólo tal vez videos de un grupo de “valientes” zarandeando a un indigente, o incluso escupiéndole, quizás golpeándole.

No pocas veces se nos está avisando de que el bombardeo de imágenes nos está insensibilizando, y más aún a una juventud que ha nacido envuelta en imágenes, rebozada en un incontrolable bombardeo de imágenes sin tamiz, directamente dirigidas a sus retinas, puerta de entrada al cerebro.

Muchas veces, se ha culpado en injusta medida a los videojuegos, cuando incluso en los telediarios, nos ofrecen dantescas imágenes sin mediar siquiera un aviso.

La violencia es algo normal, una cosa del día a día, incluso me atrevería a decir, que de ser una cosa detestable e inadmisible, ha pasado a ser una cosa vulgar, de una vulgaridad temeraria, una baratija más en el montón que se expone todos los miércoles en el mercadillo de imágenes…
¿Acaso nos hemos olvidado del poder de las imágenes?

Creo que no basta con medidas relativas al horario infantil en las televisiones. Eso es como intentar cobijar de la lluvia a un poblado entero con un paraguas plegable.

Seamos serios y, sobre todo, pisemos la tierra, porque desde ahí, es desde el único lugar desde el que podemos generar cortafuegos ante este gran problema.

Si no reflexionamos y ponemos límites “de verdad”, no nos extrañemos de que nuestras adolescentes y nuestros jóvenes, “jueguen” a grabar sus propias escenas violentas de una sórdida y profunda vulgaridad.

Tal vez estemos a tiempo de volver a horrorizarnos por imágenes violentas…

Quizá debamos distinguir entre mostrar y enseñar en sus dos significados…

Porque una imagen violenta puede ser materia prima educativa, o un reflejo vacuo del morbo más vulgar.

¡Enseñémosles a grabar otras imágenes!