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Diversión = Alcohol

Hace unas semanas, coincidiendo con el inicio de la campaña navideña, el Gobierno vasco presentó la campaña que hoy nos ocupa.

La población diana de esta campaña son los y las adultas. Toma como escenario una boda, para reflejar la idea de que estamos dando mal ejemplo a nuestros hijos e hijas y que estamos reforzándoles la idea de que diversión va necesariamente unido a alcohol. En palabras de Madrazo, consejero vasco de Asuntos Sociales, “sólo si predicamos con el ejemplo tendremos después legitimidad y argumentos para convencer a los menores de edad de que no es necesario beber en su tiempo de ocio para pasarlo bien“.

Creo que la campaña es bastante pertinente y más durante las fechas que acabamos de finalizar, en las que la manga se ancha y parece que se permiten más excesos. Más aún en la noche vieja, a la que podríamos rebautizar como la noche del todo vale.

Sinceramente, creo que esta campaña da en el clavo en el sentido de no sólo culpabilizar a la juventud y la etiqueta armados de una doble moral en la que el consumo de los adultos es “normal” y en el de la juventud es un “desfase”.

Me parece que esta línea es muy importante, para que estén todas las cartas sobre la mesa y se repartan de manera justa. No deberíamos criticar y etiquetar al mundo adolescente, cuando lo primero que debemos hacer es autocrítica. Con esto no quiero decir que los consumos de los adultos justifiquen los de la juventud, sino que todo el mundo apechugue con su parte de culpa sin echar balones fuera.

Escribiendo estas líneas, me viene a la memoria cuando era monitor de tiempo libre y entre otras frases célebres de ese tiempo, recuerdo la que sigue: “El monitor no se emborracha, se hidrata”.

Pues bien, si queremos seguir hidratándonos a gusto, por lo menos llamemos a las cosas por su nombre, ¿no os parece?