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Este es el Quid de la Cuestión

Este es el quid de la cuestiónSiendo profesionales de lo social, la herramienta principal de trabajo somos nosotr@s mism@s. Es vital entender esto de cara a intervenir con jóvenes.

De este modo, si nos vamos cuidando como profesionales (autoestima, formación, reflexión, autocrítica, motivación, comunicación), mejor será nuestra intervención.

Si una cosa he aprendido estos años, es que las actividades concretas, los materiales maravillosos, se pueden quedar en nada.

Al fin y al cabo, los materiales, las actividades, son pretextos para trabajar. Son canales para comunicarnos con ellos y ellas en una dirección determinada.

Pero, hay que saber y/o aprender a conectar con ellos y ellas. ¿ Y cómo se hace eso? Pues, por dos vías; por un lado por habilidades personales, que desde luego se pueden entrenar y por otro, por medio de la experiencia acumulada a su lado.

Y, cuidado con confundir el conectar con el ir de colega, ya que en la relación con jóvenes, todo debe ser natural, que salga de dentro sin forzar.

En este sentido, hay que saber de nuestras limitaciones, para mejorar y saber de nuestras fortalezas para potenciarlas.

La cuestión es pararse de vez en cuando a reflexionar sobre ambas, para ver qué camino seguir.
Muchas veces no encontramos, o en nuestras instituciones no se encuentra tiempo para estos menesteres y hacemos instintivamente lo que mejor creemos, lo que más nos parece. Seguro que aún así lo hacemos bastante bien, pero quizá podríamos hacerlo bastante mejor.

Por último, es importante tener en cuenta el momento profesional en el que estamos; si somos novatos, si llevamos más tiempo, si tenemos una temporada de crisis

Tenemos que ponernos objetivos realistas como profesionales, atendiendo al momento en el que nos encontramos.

Siendo novato, recién salido de la facultad, tendemos a ponernos metas muy altas, cuestión que puede llevar a cotas altas de frustración, y siendo experimentado, podemos caer en la comodidad de usar siempre lo mismo, confiando en nuestras trabajadas habilidades educativas, pero dejando de desarrollar todo nuestro potencial.

Quizá lo más cuerdo, es plantear actividades que aún siendo un reto para nosotros y nosotras, nos permitan estar lo suficientemente cómodos como para desenvolvernos con naturalidad.
Con esto se quiere señalar, que lo prioritario no es la actividad, sino la conexión con el grupo. Ya que desde ahí, es desde donde podremos conseguir un cambio significativo.

Dicho de otro modo. Es más fácil lograr avances, lograr cambios, cuando hay una conexión con los educandos y las educandas.

Esto es, como a todo el mundo le enseñarían en la facultad; se educa más en el cómo se educa que en el qué se educa.

Teniendo en cuenta todo lo dicho, deberemos tener claro que la buena práctica empieza desde dentro hacía afuera, y que un profesional bien trabajado, trabajará mejor con jóvenes u otras personas en su caso.

El recurso más importante es una misma, es uno mismo.

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