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Marta

MartaEl caso del asesinato de Marta nos ha tocado a todo el mundo, no ya por lo dramático de los hechos, sino por la cobertura de los medios, que han sacado gran partido al suceso.
El caso lo tiene todo: dramatismo, intriga, brutalidad, la participación de un menor y. sobre todo, es una inagotable fuente de “morbo”.

Hoy me pongo delante de la pantalla a escribir, no sobre el lamentable delito que nos ocupa, sino sobre el uso que se ha dado y se da en los medios de esta noticia. Es en estos casos, no puedo menos que ver a los medios como víboras ansiosas de tragar a su presa, para pasar después, a digerirla lentamente, separando sus fluidos, huesos y vísceras.

En estos casos, es cuando uno, aunque a Lucce le pueda molestar un poco, deja de tener fe en los medios y sobre todo en su “verdad”. Su supuesto afán de veracidad, se transforma en un pretexto para mantenernos pegados a la pantalla. No importa la ética, si tenemos que sacar a un menor a cara descubierta haciendo declaraciones, sin problemas… La cuestión es captar la atención de nuestros ojos, alimentar nuestra codicia de morbo, nuestra insaciable curiosidad.

En un principio, este tipo de enfoque se observa en mayor medida en programas tipo “No está pasando”, etc, pero a veces las fronteras se diluyen y en los propios telediarios, aparecen microreportajes bochornosos, queriendo en algunos casos diluir un poco el morbo, pero cayendo irremisiblemente en el mismo, entrevistando por ejemplo a familiares, amigos, vecinos, supuestos conocidos, yo pasaba por ahí…

Para entonces, el circo está montado y ya no sabemos discernir qué es lo que ha pasado, qué es lo importante.

Lo único objetivo y palpable es la muerte de una persona, y el vacío que queda en sus familiares y amigos. Y para darle dramatismo, no hace falta entrar en detalles, como el arma, el modo, el numero de puñaladas, las salpicaduras de sangre en la ropa, los restos de piel desgarrada, los…

Permitirme que dude de que al final la verdad sea lo importante para los medios, permitirme que incluso entienda que esa víbora a la que nos referíamos necesita alimentarse de este morbo, porque ¿acaso es posible sobrevivir sin él? ¿acaso no os sentíais intrigadas e intrigados sobre todos esos detalles?

Todo el mundo critica el morbo que consumen los demás.

No lo sé, pero creo que con todo lo que está pasando ahora con Marta, al igual que pasará en el futuro con otros casos y que ya pasase en el pasado con otros, es una oportunidad inmejorable para reflexionar sobre lo que nos tragamos a través de los medios y analizarlo junto a nuestros chavales y chavalas, para sacarles del morbo y humanizar, y dotar de verdad, de sentimientos a las partes, es decir, profundizando un poco más.

¿Cómo lo veis? ¿Es el ser humano morboso por naturaleza o son los medios los que nos han transformado?