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Reeducando al Débil

Reeducando al DébilDespués de un tiempo sin oír hablar de los menores infractores, hoy me encuentro aturdido y desesperanzado con lo que tiene visos de convertirse en un nuevo blanco amarillista de la prensa mundial: los jóvenes matan y son muy violentos.

Primeramente cabe recordar que quien mata en su inmensa mayoría son los adultos, quien recluta jóvenes guerrilleros o niños para la guerra son adultos, y quien asesina vilmente a sus parejas sentimentales, son, en su inmensa mayoría, adultos. Los que compran armas, las venden y comercializan frívolamente con ellas, son los adultos. Esos que, por otro lado, claman al cielo cuando jóvenes o menores cometen la atroz acción de quitarle la vida a otra persona.
Los villanos gladiadores son botados al ruedo en este circo mediático, al grito de: ¡Cadena perpetua, ya!, ¡Ley de menores NO, que paguen como los adultos!, ¡¿Para hacer eso, no es menor de edad, verdad?!

En realidad, no sé quién tiene más o menos culpa. El público que quiere ver sangre o el dueño del circo, que alimenta a las fieras con más carnaza. Tenemos, además, la complicada y cercana situación familiar y social, de quien padece y sufre dicha pérdida. Una cosa es decirlo (“merecen una segunda oportunidad, la finalidad última de la cárcel debe ser reinsertar al delincuente en la sociedad”….) y otra muy distinta, padecerlo uno mismo/a y sentirlo.

Ahora resulta que un niño de 11 años acaba de asesinar en EEUU a su madrastra, embarazada esta de ocho meses. Según las leyes del estado de Pensilvania (originario de la familia en cuestión), será juzgado con las leyes adultas y, por tanto, podría caerle una condena a cadena perpetua. ¿De quién era esa arma y quien la compró? Eso ya da igual, ahora.

Hay niños/as que han cometido asesinatos: SI. Es obvio que esas cosas pasan y es lamentable que ocurran. Deben responder por ello y ser responsables de sus actos, en la medida de consciencia que obre en su poder. ¿Quién lo marca? A día de hoy la constitución y las leyes, basadas en estudios científicos: biológicos, psicológicos , sociológicos …..

Un párroco de la Ciudad de los Muchachos de Madrid, que en su día ayudó al ahora afamado El Pera (joven ladrón de coches, que colabora con la Policía en el aprendizaje de pilotaje de vehículos), nos aclara que algunos comportamientos violentos, de los jóvenes en la actualidad, se producen como “respuesta o lucha ante la debilidad que ellos han encontrado y vivido en su contexto más cercano: familia desestructurada, barrio conflictivo… Violentan al débil, delinquen o roban porque odian la debilidad. Es de lo que precisamente huyen, siendo ellos/as más débiles que nadie”.

Comparto aquí la reflexión, y con el permiso genetista de Quique, reivindico la oportunidad de reeducar al débil, sino queremos encerrarnos de nuevo en las cavernas del pasado.