Tags

Related Posts

Share This

I Feel Good

I Feel GoodTodo el mundo atento, con todos los sentidos puestos en ti, las caras reflejan un interés verdadero, las manos se levantan interrogantes, las sonrisas se dibujan en los rostros.
Hay una conexión especial, todo fluye, sin altibajos, ni baches. Sientes que todo encaja, la maquinaria funciona a ritmo constante, perfectamente engrasada.

¿Por qué no siempre es así?

El otro día en un instituto, tuve un día de estos y disfrute mucho. Creo que a veces todo se une en positivo y el viento sopla a tu favor. De este modo, me imagino que personalmente tenía un día inspirado y que transmitía mucho, a la vez que el alumnado tenía un día especialmente receptivo, y mostraba una actitud muy permeable y positiva.

Vamos que todo estaba en su sitio.

Está claro que no siempre es así y por eso, cuando toca, lo valoras y lo disfrutas con la importancia que merece, porque además estas situaciones nos recargan las baterías de la fe en nuestra profesión y creo que esto es vital.

En la otra cara de la moneda, hay días en que los que tú no estás especialmente inspirado, no te comunicas bien, te trabas o, simplemente, no consigues conectar con ellas y ellos. O puede ser, que sea el alumnado quien se muestre con una actitud de inicio muy reacia por lo que sea; que si están cansados, que si han tenido bronca la hora anterior, que si se pierden gimnasia por tu culpa… siendo un obstáculo difícil de superar.

E incluso pueden unirse estos dos factores, llegándose a un cataclismo bastante serio.

Está claro que, aunque sea necesario trabajar para controlar lo que más se pueda estos factores, es imposible predecir lo que nos vamos a encontrar en el siguiente taller, en la siguiente sesión, en las siguientes tardes. A veces lo blanco se vuelve negro y viceversa y nunca una misma puerta nos lleva a una misma estancia.

Trabajar en la incertidumbre es nuestro pan de cada día, quizás ahí también este su encanto, pero dejarme que me despida con el regusto dulce de este día en el que todo encaja en el maravilloso puzzle de la educación social, mientras en mi cabeza suena “I feel good, tana-na-na-na-na-na…”.