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Adolescencia o Eterna Infancia

Adolescencia o Eterna InfanciaA muchos/as de nosotros/as nos llegó el día de levantarnos una mañana, después de un sueño académico de tres años de duración, y ponernos a trabajar con la insana intención de hacer cosas por y con la gente.

Muchos/as de nosotros/as, que aún rozábamos la edad púber, nos encontramos de la noche estudiantil a la mañana laboral, con la ardua tarea de trabajar con adolescentes, hasta unos días antes, tus iguales.

Caer en el colegueo o la baja asunción de responsabilidades, era el camino más fácil de tomar. Pronto te das cuenta de que una cosa son los juegos y otra las obligaciones. Por eso hoy en día, todavía me tomo la licencia de entender mi labor como una actividad lúdica enmarcada en el mundo de las responsabilidades adultas.

Mucho se ha hablado de la adolescencia como etapa de nuestras vidas. Desde el desorden biológico que conlleva, hasta la pasividad intelectual o acomodaticia de los últimos tiempos. Pero hay una sensación, de que trabajar con ellos/as, aunque pese en ocasiones, es muy, muy reconfortante.

No son del perfil de educandos que revierta en el educador un halo emotivo o grandes dosis de satisfacciones cotidianas. Las hace merecer y demorar, pero cuando las va soltando, son una carga de adrenalina profesional inigualable.

Lo comentaba acertadísimamente, unos días atrás, nuestro compañero Miguel en este mismo foro: “A veces queremos abarcar demasiado con adolescentes, buscando cambios grandes y en poco tiempo. Y eso es muy complicado y frustrante para ambos.”.

En la entrevista trimestral de rigor, con un maestro de secundaria, ahondamos en la herida que distingue la edad biológica y la edad mental de los jóvenes (alumnos/as de uno y educandos del otro, respectivamente). Me cuenta, jocosamente, como en la Universidad, recientemente, se dio el caso de que un alumno acudió a los órganos rectores del citado centro académico, a impugnar la lista de admitidos a un seminario formativo, de la mano de su madre. Después de cierta deliberación, y formalización de los impresos oportunos, se dio por buena la reclamación, aceptando la inscripción en el curso como alumno… a la madre.

Mientras, en Francia, donde tenían fama de tomarse la Educación bastante más en serio que por estos lares, los jóvenes están de enhorabuena. A sus ya consabidas obligaciones y martirios académicos, se les ha puesto un remedio también de altura pedagógica. La creación de una pagina web: www.faismesdevoirs.com que ha levantado mayor revuelo que los viajes por el mundo del presidente y su modelo. Por 5 euros te hacen los ejercicios de Mate y por 30, un trabajo de Geografía.

Yo para llevar la contraria, me quedo con aquel profesor que en temporada de exámenes, entraba en el aula con rostro distendido y exclamaba: “¡Que sepan que están todos/as aprobados/as! Ahora depende de ustedes, aprender o no aprender”.

Ilustración: Wufus