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Ni Dios, Ni Patrón, Ni Marido

Ni Dios, Ni Patrón, Ni MaridoCon motivo del día internacional de la mujer, el pasado 8 de Marzo, recibo un e-mail de mi amiga Mipitani, con el titular que arriba encabeza. En este nuestro espacio, de manera muy puntual, hemos hablado sobre Mujeres y la cuestión de género. Pero la escasa implicación profesional en este área y desconocimiento por parte de los que aquí escribimos asiduamente, nos han hecho alejarnos y obviar, en cierta medida, esta realidad social que a todos/as nos compete.

Os conozco, ya os conozco. He leído alguna vez el Educablog, pero nunca habláis de mujeres – nos comenta una Educadora Social, a Tote y a un servidor, mientras degusta el cafelito de rigor durante el intermedio de una formación. Pues es verdad y tiene razón, pero de la misma, le invitamos a que nos ayude y participe. Abiertos estamos, no le quepa duda a nadie. Desde Yolima a Montse, pasando por Merche, Esther, It, Sheila, Mercedes, Annuskis, Aitziber, Diana, Ana, María, Marga, Felisa, Verónica…, son buen ejemplo de ello.

Con la celebración de ese día internacional de la mujer, resurgen dudas e inconformidades varias del pasado. Lo comento con mi pareja y me recuerda que, hasta hace escasas fechas, la nomenclatura oficial era “Día de la Mujer Trabajadora“, pero se optó rebautizarlo, para no excluir a mujeres como las amas de casa que, laboriosamente, ejercían una labor no reconocida socialmente.

Como profesional de la Educación social, y conocedor de las diferentes realidades o desajustes sociales que existe en nuestra sociedad contemporánea, alzo mi voz para opinar que no me gusta, ni comparto que el grupo MUJER, sea una categoría o grupo en dificultad o riesgo de exclusión social.

Los etiquetamientos o estigmatizaciones de las personas, en grupos sociales, ya me parece cuanto menos, de dudosa ética. Para circunscribir nuestra profesión o ámbito de trabajo, no es raro encontrarse con definiciones o programas, donde dentro de la población beneficiaria o usuaria de los recursos y servicios sociales, esté inmerso el grupo MUJER, junto al de personas en situación de desprotección social, personas con problemas de toxicomanías o menores en dificultad familiar, por poner un ejemplo.

Constato agradablemente que, en la actualidad, muchos de los trabajos y movimientos de concienciación hacía la mujer, vienen enmarcados dentro de un prisma diferente al de la Intervención Social en sí, tomando mayor protagonismo dentro de la Cooperación o Desarrollo.

Para finalizar, dejar constancia de mi repulsa al comentario de un tertuliano televisivo que, en recientes fechas, llegó a comparar a los grupos feministas con “los grupos talibanes”. La gran mayoría de movimientos feministas han sido revulsivo y necesarios para combatir la histórica discriminación social que las mujeres han sufrido. Me enorgullece comprobar como aún perduran muchas asambleas y asociaciones que trabajan en aras de mejorar la calidad de vida y perseguir, si las hubiere, esos síntomas de discriminación, dejando de lado, asimismo, aquellos grupos feministas radicales que ven en el hombre y el género masculino, el eterno enemigo.

A mi amiga Mipitani, le perdono casi todo, pero también le digo que el chiste/título de aquí arriba, ya empieza a no hacerme tanta gracia.