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Apadrina un Educador

Apadrina un EducadorEl reciente artículo de mi hermano Asier sobre las educadoras y educadores noveles, me ha hecho reflexionar sobre la soledad e indefensión de los y las profesionales que empiezan a trabajar en nuestras entidades.

Parece ser que en esta profesión se supone que ya venimos con los conocimientos acomodados en la azotea, cuál herencia genética, innata al Homo Educador.

Llegamos en muchos casos, con nuestro paracaídas a la espalda sin dominar con seguridad las maniobras de aterrizaje.

En principio, nos dan un pequeño manual de supervivencia, con innumerables párrafos que versan sobre proyectos y actividades, pero que rara vez nos sirven para hacernos una idea con peso de realidad.

Con este razonamiento, no quiero argumentar que se les de todo masticado, trabajado y cerrado, facilitando la adaptación a lo que hay y dejando poco espacio a la creatividad.

En este sentido, alguien argumentará que ese mismo “buscarse la vida” es esencial para esta profesión, salvándola de clichés y encasillamientos. Dotándola de una flexibilidad y capacidad de adaptación a la realidad, fuera de lo común y necesaria en una masa de educandos en vertiginoso cambio.

En este sentido, comparto parte de este planteamiento. Pero en mi opinión, no es óbice para que tengamos un plan de acogida para nuevas trabajadoras y trabajadores.

Creo que, en cierta medida, deberíamos aprender de otros gremios más vinculados al trabajo manual, en los que una especie de “tutor” apadrina a un trabajador o trabajadora durante un periodo de tiempo, en él que le enseña lo que es necesario para desempeñar su labor en esa empresa en concreto.

Del mismo modo, el tutor le suministrará las herramientas necesarias para que desempeñe su trabajo.

Yo lo veo más de este modo. Es decir, establecer una persona de referencia para el periodo que se estime necesario, siempre de forma flexible según el caso y/o persona. Y establecer un plan de formación inicial con las herramientas y conocimientos mínimos para empezar a caminar.

Creo no estar equivocado al decir, que una vez planteado así, no sólo le facilitaremos la entrada en la entidad, posibilitando que sea más rápida. Sino que ganará en seguridad y se ubicará mucho mejor, pudiendo evolucionar y desarrollarse a la vez que posibilita el desarrollo e innovación de la entidad y todo ello, sintiéndose más integrado en la misma.

¡Apadrina un educador, apadrina una educadora! ¿No te hubiese gustado que hubiesen hecho lo mismo contigo?