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El Jonathan, la Jeni y el Verbo Verbalizar

El Jonathan, la Jeni y el Verbo Verbalizar

Ahora que el Educador Social en Alaska está describiendo a qué huele, a qué sabe, a qué suena e incluso cómo se palpa la labor de un educador en unos servicios sociales de base, por mi parte voy a tratar de acercar esta figura a través de otra mirada, un tanto menos introspectiva y espero que más jocosa (y que a nadie siente mal)

Por ejemplo, hablemos un poco, para conocer mejor esta profesión, de las especies con las que el Educador de los Servicios Sociales suele tratar. Hablamos, en definitiva, de esas extrañas razas llamadas Jennifer, Jonathan, Kevin Jesús, Yerai y Jessica.

Son los nombres, no me lo nieguen, que más abundan cuando el educador en cuestión dirige su intervención a estos cachorros ataviados de botas imposibles, piercings por cualquier parte de la cara (por inverosímil que parezca), peinados cenicero y sellos dorados en los dedos. Sí amigos, son los poligoneros y han venido para quedarse.

Aparte de estas extrañas especies, hemos de acudir, para entender la labor del educador social de los servicios sociales de base, a una palabra que, personalmente me hace mucha gracia en nuestro gremio: Verbalizar. Según el RAE se trata de Expresar una idea o un sentimiento por medio de palabras. O lo que es lo mismo, DECIR, HABLAR, PRONUNCIAR.

Así es camaradas, parece que nos hemos hecho en exclusiva con el derecho de explotar la palabrita en cuestión y, aunque resulte más pedante que el campeón universal de crucigramas, la usamos indiscriminadamente sea cual sea el foro en que nos hallemos.

Espero, con esta entrada, haber contribuido positivamente al análisis quasiantropológico que Quique está desarrollando de manera sobresaliente desde su blog.

Hasta el lunes!!

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