Tags

Related Posts

Share This

De Cómo Hablamos (Breve diccionario crítico de servicios sociales) y II

De cómo Hablamos (y II)Viene de aquí

MANIPULADORA

Es esta una palabra de fuerza contundente, indiscutible, con la que de un plumazo se distingue a una usuaria de nuestros servicios. La he escuchado en muchas reuniones y leído en no pocos informes.

Pocas palabras ejercen tanto quórum cuando se las nombra. Pocas palabras nos hacen callar tan deprisa como esta.

Primero decimos el nombre de la acusada (es más frecuente que sea el de una mujer, quizás es que tengamos el prejuicio, hombres y mujeres, de que ellas lo son más que ellos) y después recalcamos el MUY manipuladora (afinen el oído, en casi todas las conversaciones el adverbio muy casi siempre acompaña al sustantivo). Nadie pregunta -¡aguafiestas!- ¿Por qué manipuladora? ¿Qué manipuló? ¿Lo es siempre? ¿No descansa los domingos?

De nuevo una palabra vacía que nos permite librarnos del farragoso trabajo de saber las razones de la persona (una con nombres y apellidos y no un mero adjetivo), sus equivocaciones, sus aciertos, sus posibilidades de cambio.

Ante la tentación de palabras tan ejemplarizantes un ejercicio saludable: recordar que también nosotros podemos ser manipuladores, a veces.

PADRE AUSENTE

Estamos ante una expresión que está tomando, dadas las prisas del profesional en poner etiquetas en sus informes, otros derroteros para los que fue pensada.

Si nos fijáramos más en la musicalidad de las palabras no deberíamos usar ausente, una palabra tan hermosa, cuando lo que de verdad queremos decir es que no existe el padre y que no vale la pena gastar ni un minuto de reunión en hablar de el. “Me gusta cuando callas porque estas como ausente”, decía Neruda. Padre ausente nos remite, pues, a un padre evocador, siempre pensando en las musarañas, mientras la familia se desmorona a sus espaldas.

A pesar de eso, este Padre ausente puede ejercer un poder real y simbólico enorme en la familia y nos puede pillar mirando para otro lado.

Pasa como con todas las generalizaciones, nos libra de cavilar y nos pone a dormir a pierna suelta.

Los que hemos crecido intelectualmente con el lema: es imposible no comunicar, deberíamos confrontarlo con el concepto de Padre ausente. Por coherencia, más que nada.

PADRE PERIFÉRICO

Es una variedad del anterior aunque este padre si que está por ahí, merodeando. En ocasiones, nuestra retórica crea figuras inquietantes.

PRE-DELINCUENTE

Si hay un término que tendría que hacer sonrojarnos ese es el de predelincuente. Tenía la esperanza de que con los estudios de diplomatura, con nuestra profesión entrando en la universidad, con el saber en definitiva, este término, príncipe de lo prejuicios, insulto a la inteligencia, se abandonaría por completo. Pero aun colea por ahí.

Desde aquellos pseudocientíficos que estudiaban a los asesinos según la forma y el tamaño de su cráneo no se había pertrechado tamaño atropello. Aun así la palabreja va salvando obstáculos y adaptándose a cada generación de educadores. A los aprendices de Aramis Fuster no les hace falta la pedagogía, ya se ve.

RIESGO

Nuestro discurso profesional adolece, en ocasiones, de un lenguaje propio. Hemos adaptado al trabajo social conceptos que provienen de la medicina (prevención, diagnóstico, intervención, etc.) con la dificultad que supone utilizar expresiones creadas, originariamente, para otra disciplina.

Lo confieso, no tengo una propuesta para sustituir la palabra riesgo. Nos hemos acostumbrado tanto a ella que ya parece casi de la familia, pero prueben a hablar con gente “normal”. Si, si, gente que no sea del gremio, que no se dedique a estos menesteres nuestros (existen, se lo aseguro). Confronte el término con su mujer, sus amigos, sus hijos ya verá como no resiste ni un asalto.

En fin, podemos hablar de indicadores, a secas (indicadores que, por cierto, necesitan una revisión urgente para adaptarse a la actualidad). No necesitamos esta expresión a menos que consideremos que vivir ya es un riesgo.

SIGLAS

Conversación entre dos educadores:

-Ya hiciste el PEI?
-No, me falta la valoración de l’EAP. Además, no se si el EAIA necesitará también el informe del DAM.
-En mi EBASP lo prioritario es la valoración del CSMIJ. Pero es una indicación de nuestra CAP que había trabajado en la DGAM, quiero decir… la DGAIA, ya sabes.
– ¿Y lo hacéis ES y TS juntos?
-Normalmente los hago solo yo porque son casos de IES o de CEIP. Pero si se ha de pedir un SAD o un PIRMI o ingresar en un CRAE entonces lo hacemos los dos más la TF.
-Ah, ya. Bueno, quedamos después a tomar un café?
-¿Un qué?

SOCIAL

Nuestro Santo Grial. Apellidamos a nuestras profesiones con este lastre sin caer en la cuenta que social, lo que se dice social, lo es casi todo. Otros profesionales (profesores, médicos) ya se han dado cuenta de eso y en muchas reuniones insisten en derivarte, perspicaces ellos, cualquier cosa con la excusa de que es un problema social. Demuéstrales con argumentos convincentes que están equivocados. Es imposible.

Psicología social, educación social, trabajo social, socioeducativo, sociosanitario, lo social nos llena la boca.

Tendremos que ir pensando en como discriminar nuestras experiencias profesionales (lo que nos toca y no nos toca hacer) en base a algo más consistente que considerarlo social o no. Eso o que nos sigan considerando chicas/chicos para todo (lo social).

USUARIOS DE SERVICIOS SOCIALES

Usuarios de servicios sociales. También llamados coloquialmente nuestros usuarios.
Clientes, pacientes, público, turistas, usuarios. Cada profesión define a las personas a las que atiende y reflexiona sobre ellas.

Durante mucho tiempo el concepto Nuestros Usuarios no designó sólo a la persona que iba a los servicios sociales, no. Para muchos educadores y trabajadoras sociales, Nuestros Usuarios significaba (todavía significa para algunos) toda una categoría, subliminal si se quiere, pero categoría al fin. Nuestros Usuarios simbolizaba una cierta manera de vestir más bien sencilla, un lenguaje más bien pobre, una procedencia más bien sospechosa, una actitud más bien sumisa.

A medida que los servicios sociales se modernizan y ofrecen una atención profesional y cualificada, usuario del servicio puede ser cualquiera. También, claro, las personas sencillas y/o sumisas, pero no sólo ellas.

A pesar de esto, todavía hay resistencias, por parte de profesionales e instituciones, a abrir los servicios sociales a toda la población y a seguir considerando a nuestros usuarios como a los únicos legítimos del servicio.

VERBALIZAR

Nada en contra de esta palabra más allá de la antipatía que me produce su pedante cadencia. Es solo que su uso es tan excesivo en nuestros lares que llega a irritar.

Ya se sabe, cuando una persona normal y corriente viene a vernos, en el mismo momento que entra en nuestro despacho, deja de hablar y decir y por un proceso de osmosis comienza a verbalizar. Y donde dijo digo, verbaliza Diego.

Escuchémonos en cursos y en coordinaciones: El loable esfuerzo por crear un lenguaje científico y alejado del vulgo a veces nos hace hablar muy raro.

RESUMEN

El trabajo social y la educación social articulan un discurso propio que se nutre de diferentes disciplinas (psicología, pedagogía, etc.). Desde el modelo teórico hasta el lenguaje que finalmente es utilizado en la práctica profesional, las palabras y los conceptos toman nuevos significados. En servicios sociales algunos de estos conceptos pierden su capacidad explicativa para pasar a ser etiquetas o prejuicios con los que se define al sujeto. Se impone, pues, estar atentos al mal uso y al exceso de generalización de nuestro discurso.

Palabras clave:
Discurso, etiqueta, generalización, intención explicativa, estigma