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La ley del dinero

Balanza con dineroVarias veces son las que he acompañado a jóvenes a distintos juicios. La última por un juicio de faltas por hurto.

En la práctica, la ley no deja muchos resquicios ni alternativas a medidas como la privación de libertad, el arresto domiciliario y sobre todas las anteriores; la multa. En este sentido, la ley se me antoja muy limitada, y más cuando las medidas van dirigidas a jóvenes, que aún no siendo menores, poca distancia les separa de dicha consideración.

Si bien es cierto, que el arañar el bolsillo es de las cosas que más daño nos hacen, no lo es menos, que este aspecto no resulta muy educativo que digamos.

En el caso que nos ocupa y dado que conocía a las profesionales que están al cargo del SAOS (servicio, asistencia y orientación social al detenido) , acudí con los jóvenes para que les orientarán sobre las consecuencias legales, sobre cómo funcionaba el procedimiento y para que plantearán sus dudas.

En este sentido, este servicio me parece más que bueno, ya que hace un poco “comprensible” la realidad judicial para el pueblo llano.

De este modo, conociendo más profundamente a lo que se enfrentan, a qué puede pasar si reinciden, tienen una visión más real de las consecuencias, más allá de pasar un mal trago con el juicio y tener que pagar una fastidiosa multa. Lástima que este servicio no se oferte en todos los palacios de justicia.

Siguiendo con un enfoque educativo, y hablando con el SAOS, estamos intentando sustituir la pena de multa por una horas de labores sociales, que sinceramente me parece más útil y más cercano a la filosofía del juez Calatayud.

Todavía no ha salido la sentencia y no sabemos si podremos sustituir la multa. Pero haremos todo lo posible por rescatar el sentido educativo de este castigo.

Veremos si la ley nos deja algún resquicio, alguna grieta por la que colar el afán educativo.

No a la ley del dinero, Si a la ley educativa.

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