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La Herramienta, El Instrumento

La Herramienta, El InstrumentoHemos comenzado septiembre (jo, tengo la sensación de que no paro de repetir el dichoso mes en todos los sitios en donde escribo) en el tajo echando el resto en ‘La Herramienta‘. Que qué es éso os estaréis preguntando. Pues he de deciros que también lo llamamos ‘El Instrumento‘ y que en ninguno de los dos casos habéis de buscar connotaciones de ninguna índole, que nos conocemos y os estaba viendo venir.

Bueno, pues ‘La Herramienta‘ o ‘El Instrumento’ es en su nombre técnico, aburrido y largo, el Instrumento para la Valoración de la Gravedad de las Situaciones de Riesgo y Desamparo en los Servicios Sociales Municipales y Territoriales de Atención y Protección a la Infancia y Adolescencia en la Comunidad Autónoma Vasca… arf, arf, arf…

Se trata de un documento de casi 100 páginas que debemos de estudiarnos de pé a pá. El contenido del mismo se basa en definir lo que son, tras el desarrollo de diferentes estudios e investigaciones, situaciones de riesgo de desprotección, de desprotección, de desamparo, así como de establecer las diferentes gradaciones que se dan (leve, moderado, grave), con el fin de homogeneizar conceptos a la hora de realizar este tipo de valoraciones con niños y adolescentes.

Creo que es algo que, por lo menos en nuestro ámbito, se venía reclamando desde hacía tiempo y que, ciertamente, es necesario que sepamos concienzudamente con el fin de evitar discrepancias o subjetividades y que permitan afinar nuestras valoraciones para, de esta forma, evitar situaciones comprometidas.

Con todo, la lectura y trabajo en torno al Instrumento están suponiendo muchas horas de debate y discusión entre mi equipo de trabajo, ya que pese a que se presenta con una amplia presencia de anexos y tablas con indicadores y deficiniciones estrictamente detalladas, siguen existiendo lagunillas en las que no nos ponemos de acuerdo o, simplemente, es que nos cuestan entender algunos procesos y asumir quién hace qué, cuándo, cómo y con quién.

Derivado de esto, sé a ciencia cierta que el siguiente paso será exponer y explicar a los diferentes recursos que nos rodean y que trabajan en el ámbito de la infancia y de la adolescencia (colegios, pediatría, salud mental infantil, justicia, etcétera) esta Herramienta, y explicar cómo se utiliza, cómo se pueden detectar desde sus campos situaciones de un tipo u otro y cómo han de hacer para iniciar un proceso de valoración desde los Servicios Sociales.

Sé que lo tendremos que hacer y también sé que hasta que interioricen todo ello pasará mucho, pero que mucho tiempo. Sé que serán muy pocos los profesionales de estos ámbitos que se leerán este Instrumento (bastante tienen con lo suyo) y, por todo ello, sé que hasta que se dé una verdadera aplicación del mismo yo me quedaré definitivamente calvo y mis hijos, posiblemente, estén en la universidad.

Insisto: costará mucho, pero son necesarias este tipo de herramientas sin duda ninguna. En este sentido también quiero remarcar lo necesarios que son otro tipo de protocolos en otros ámbitos y como, al menos los y las profesionales de los servicios sociales en general, nos hemos esforzado por conocerlos y tratar de aplicarlos cuando nos ha tocado participar en ellos de un modo u otro. Desgraciadamente me temo que no nos veremos correspondidos de igual forma.

Supongo que tendrá que ver con el estatus de nuestro sector en el ámbito de la infancia, todavía asociado a un tipo de población determinado (unido a la clase social), pese a los esfuerzos que se están realizando por universalizar nuestros servicios, es decir, por hacer ver a la sociedad, a la gente y a los profesionales que trabajan con todo tipo de niños, niñas y adolescentes en general, que los servicios de protección están dirigidos a todos ellos.

A modo de conclusión y reivindicación: pedir a todos los sectores implicados en este ámbito la necesidad de formarse en Protección a la Infancia y Adolescencia. No digo que todos deban aprenderse el Instrumento, la Herramienta, pero sí que han de manejar una serie de conceptos mínimos de la misma forma que nosotros, profesionales también, conocemos determinados protocolos y funciones que se dan en sanidad, justicia o educación. Sólo así haremos operativos y perfectamente aplicables este tipo de Instrumentos, este tipo de Herramientas.