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Busca tu Sitio

Busca tu Sitio

Como Raquel en aquella serie de discutible calidad, en la que nuestra figura, por cierto, aunque salía reflejada, lo hacía de forma distorsionada, todas y todos buscamos nuestro sitio.

Sin ir más lejos, el otro día en el parque hablando con un chaval sobre el camino formativo que iba a comenzar con algo relacionado con la decoración, no pude sino sentir cierta envidia de su gran motivación. Se le encendían las pupilas a cada palabra que utilizaba para relatarme lo que le esperaba y lo que iba a disfrutar.

En algún momento, fue como retroceder en el tiempo y espiarme escondido tras una esquina, hablando con algún amigo de la Uni, armado de ideas y de grandes expectativas. ¡En fin! Para que luego digan que los jóvenes no están motivados. De todo hay, y para muestra un botón.

Y todo esto… ¿a qué viene? Viene para recordarnos esa llama, ese latir, que a veces se difumina en el desierto de la monotonía, se diluye en la distancia.

En nuestra profesión, por lo menos en mi caso, no son pocos los momentos de crisis, de replanteamientos, de reconstrucción. Hecho que puede derivar en cierta desmotivación.
Es, entonces, cuando hay que echar mano de aquella motivación y rescatarla del olvido.
La conversación que mantuve con este joven, me recordó una idea que en su momento caló muy hondo en mí. “Los horizontes son importantes, necesarios, pero el camino es en lo que realmente está nuestra felicidad”.

“En la valoración de las pequeñas cosas se encuentran las grandes personas”.

Y para terminar como me dijo un chaval la semana pasada, “Es importante conformarse con lo que uno tiene para poder avanzar”.

PD; Os habréis dado cuenta que al final he expuesto tres ideas y no una como he anunciado en un principio. Debe ser que tengo el día inspirado en gran parte gracias a los jóvenes de los que aprendo mucho día a día.

Seguimos en contacto. Voy a ver si sigo con mi búsqueda…