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Una Segunda Oportunidad
En alguna otra ocasión ya lo mencionamos aquà de paso, y sino aprovecho el momento, para recordar algunas de las tres visitas que se me han brindado en la vida para conocer las cárceles por dentro. Esos recintos de hormigón y forjado, cuya perentoria y necesaria misión es la de reeducar a sus miembros y promover la resocialización de los mismos.
Parte de la sociedad no lo ve asÃ. Oigamos lo que dice el pueblo : “¿No veis que se vive de ilusiones reinsertadoras?. Platos calientes y camas gratis, pagadas por la mayorÃa de los contribuyentes y ciudadanos de bien. ¡¡A las cárceles solo van los delincuentes sin medios y ladrones de medio pelo, pero los ricos entran por una puerta y salen por la otra!!”.
Les cuento lo que he visto en la cárcel…..
Asesinos con cara de niños, cuya amabilidad y cercanÃa simulaba a la del vecino modelo de enfrente. Narcotraficantes y sicarios que manejaban desde dentro del recinto, una madeja de relaciones y organizaciones hacÃa el exterior, que le permitÃan seguir ejerciendo las actividades que acostumbraban. Supervivientes de contextos y realidades suburbiales inimaginables (hasta que parece que llegó Cuatro y los Callejeros, para mostrarlo descarnada y visceralmente al mundo entero) que por un motivo u el decimoquinto, acababan por entrar, recreando ese circulo vicioso e infernal de entradas y salidas como modus vivendi.
Basta que se den 100 casos parecidos o siquiera uno aislado, para aseverar y hacer la generalización de turno hasta convertirse en categorÃa. Es la carne que necesitan los escépticos para su caldo de cultivo, al que nunca le falta algo de vinagre entre sus ingredientes. Con ello, no hacen más que darle la razón a aquel pensador de turno que defendÃa que el hombre es bueno, pero los hombres son malos.
En la actualidad el 19% de la población reclusa en España, está en 3º grado penitenciario. Hoy, al igual que ayer aunque no lo supiésemos, es un dÃa para la esperanza positivista de poder y querer hacer las cosas bien. En España se han creado en estos últimos años 8 centros de Inserción Social para población reclusa. Son los llamados y en ocasiones obviados u olvidados CIS. Centros donde se trabaja la formación pedagógica y sociolaboral, de cara a la inminente salida del centro carcelario (no me gusta el término penitenciario, de clara influencia religiosa). Con la sana y laboriosa intención, de recuperar a más ciudadanos de bien y futuros contribuyentes con los que sufragar las camas gratis y la comida caliente del próximo século.
Estos son algunos ejemplos:
http://www.derechopenitenciario.com/noticias/noticia.asp?id=2434
http://www.csi-csif.es/prisiones/Article853.html
http://www.rrhhdigital.com/ampliada.php?sec=217&id=63034
Publicada por: Asier
el 14 dUTC Septiembre , 2009
Categoria: Cooperación y Solidaridad,Educación Social,Reflexiones






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